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¿Cómo transcurre el apronte del predio de la Rural?
Bien, es una exposición de gran complejidad, su armado siempre plantea dificultades, pero se superan y todo estará pronto en tiempo y forma.

Hay un equipo de trabajo que ya tiene experiencia en esto.
Eso nos permite manejar las situaciones imprevistas, hemos aprendido a trabajar y cada vez estamos mejor preparados. Durante todo el año trabajamos siete personas en la tarea comercial y administrativa, en ponerle pienso a esto, más un equipo de 30 personas que trabajan en mantenimiento, seguridad, limpieza y otras tareas en el predio que se hacen todo el año y requieren una inversión muy importante que a veces no se ve, aunque es clave para ciertos servicios como el manejo del agua, la electricidad, el servicio de wi-fi y otros. Nuestra idea es tener un predio siempre en óptimas condiciones y cuando llegue cada actividad hacer los ajustes finales, sin tener que prepararlo desde cero que es más difícil y costoso.

El predio se usa cada vez más y además surgió la Expo Melilla.
Es verdad. La Expo Melilla es un proyecto precioso que se sumó, que nos da mucho trabajo en otro lugar, pero nos entusiasma. Acá además del Prado está la Expo Otoño, hay ferias como la de la construcción y logística, remates por pantalla y de cabañas y todo tipo de actividades empresariales y deportivas, además de recitales y el funcionamiento todo el año de Plaza Prado. La idea que tiene la ARU acá es la de hacer cosas siempre.

¿Qué significa la Expo Prado?
Es un trabajo muy estresante y a la vez muy disfrutable. Uno ya maneja las cosas con otra experiencia, más profesionalmente, pero siempre con gran cariño. Es un evento que se mete mucho en nuestras vidas, en nuestras familias, que lo hacemos con mucha responsabilidad.

En estos días, ¿qué ánimo ha notado en los cabañeros?
El de siempre, con ganas de mejorar. Me cuesta encontrar un Prado en el que los haya visto desanimados, y hubo años muy complicados, pero la cabaña tiene eso, empuja, meten siempre. Por algo las fluctuaciones en el número de animales son pocas, y casi siempre suben. La cabaña es una máquina que no puede parar, no para, siempre apuesta a más.

¿Qué le diría al ciudadano?
Que vengan con tiempo, con la cabeza abierta y dispuestos a sorprenderse, hay vecinos que vienen a almorzar, a ver un show o a los animales, a comprar algo... es una muestra tan rica que la experiencia de venir con la cabeza abierta es lo mejor, es lo que hago cuando voy a Palermo o Esteio. El Prado siempre sorprende, incluso a nosotros.
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