La ecuación es perversa para quienes envían a sus hijos a la enseñanza pública: los gremios docentes anuncian que están de paro, que en realidad es un paro con ribetes de huelga porque llevan casi un mes con las actividades detenidas (suspendieron en vacaciones de julio así en ese lapso cobraban el sueldo).
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Hay paro, pero los docentes concurren a dar clase y, como se anunció que hay paro, nadie se entera que ellos van