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Sobre todo presentes en Pensilvania (este), donde el lunes tuvo lugar un mortífero ataque en una escuela, así como en Ohio (norte) y en Indiana (norte), los amish integran una próspera comunidad de agricultores y artesanos que cultivan un modo de vida simple y austero.

Rechazando cualquier influencia del mundo exterior, no están conectados a la red eléctrica y no tienen derecho a tener televisión, radio o computadora.

En esta región los automóviles comparten las rutas con las calesas conducidas en general por hombres vestidos de negro y con sombreros redondos, mientras que las mujeres y las niñas pequeñas se visten a la usanza del campo europeo del siglo XVII: el cabello recogido bajo una pequeña cofia blanca, vestido largo o hasta las pantorrillas, delantal blanco y pañoleta sobre la espalda.

La escuela es obligatoria para los niños solo hasta los 14 años, tras una decisión de la Corte Suprema en 1972.

Organizado de manera muy descentralizada, el movimiento amish es disidente de la comunidad protestante de los menonitas, un movimiento anabaptista surgido en Suiza en el momento de la Reforma, en el siglo XVI, que considera que solo los adultos, después de confesar su fe, pueden recibir el bautismo.

(AFP)

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