¿Revolución en educación? No, apatía y conservadurismo
Hay paros por doquier, pero de ideas o cambios no se discute ni un minuto; el único tema es la plata
Las "blancas palomitas con moña" rebotados. Padres mal informados o mala comunicación de las medidas gremiales? pic.twitter.com/vQZYLAJ3ai
La escena es lamentable. Debería convocar a que la plana máxima del gobierno y de la
educación llamaran a responsabilidad al director de esa escuela y además dieran una conferencia de prensa censurando la situación.
Como se ve en la foto, varios escolares con túnica y moña, listos para volver a las clases luego de dos días de paros, quedaron en la calle. Los maestros sindicalizados habían anunciado que miércoles y jueves no darían clases. Pero a última hora del jueves extendieron hasta el viernes esa paralización.
Muchos padres no llegaron a enterarse y mandaron a sus hijos. Los directores están obligados a abrir los centros educativos y recibir a los niños que concurran. Pero no, los alumnos quedaron boyando en la calle a las 8 de la mañana.
Esto es solo una muestra de la crisis de apatía que sufre la educación por estos días.
¿Reforma?
Si uno está distraído puede pensar que toda la convulsión es porque el gobierno efectivamente está metiendo mano en la educación y se propone cambios profundos y revolucionarios. Los paros se repiten por estas horas.
Es más fácil decir qué días los docentes sindicalizados darán clase a qué días no.
Las señales en la campaña electoral eran alentadoras. Tabaré Vázquez y Raúl Sendic prometieron llegar a 200 días de clase por año, esencialidad en caso de paros o huelgas extensas y hasta coquetearon con la idea de facilitar desde el Estado el acceso a la educación privada para algunos hijos de trabajadores que quisieran y no pudieran pagar un colegio. Luego Vázquez incluso llegó a promover un presupuesto por resultados. Al que rinde se le da dinero y al que no, se le da menos.
Pero no. Nada de eso está sobre la mesa. Todos los paros son por
presupuesto. Lo único que se discute es 6% para la enseñanza sí o no y cuándo.
La semana que viene el presidente presentará el presupuesto a los legisladores. La única esperanza es que, en una ley ómnibus como es esa, vaya de contrabando una reforma que sorprenda a todos.
¿Qué puede ser tan complicado? Una conflictividad más alta que la actual, sin haber ni una sola idea revolucionaria en discusión, será difícil de conseguir.