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El planteo del gobierno de cara al cambio en el contexto económico enfrenta una fuerte resistencia, tanto a la interna de su fuerza política como en la organización sindical. De agravarse aún más esta coyuntura, el equipo económico carecerá del capital político para extremar aún más la cautela e implementar nuevas medidas de austeridad. Anticipando este escenario, el director académico de Ceres, el economista Ernesto Talvi, exhortó a la oposición a que ofrezca al gobierno el apoyo necesario para asegurar la gobernabilidad en materia económico para los próximos dos años que, anticipa, "van a ser muy complicado".
A continuación, una síntesis del diálogo que mantuvo el experto con El Observador.

Si uno ve los indicadores de confianza y habla tanto con empresarios como con consumidores, encuentra no solo una mayor cautela frente al cambio en el ciclo económico sino también un cierto temor. ¿Este nuevo pesimismo por parte de los uruguayos es una reacción acorde o desmedida frente al cambio en la realidad económica?
Sin ir más lejos, ayer (por el miércoles) supimos que la Reserva Federal está a semanas de aumentar las tasas de interés, que hubo una retracción enorme de los flujos de inversión a las economías emergentes, que China devaluó su moneda y que, por ende, la situación es mucho peor de lo que esperábamos. Supimos que el precio del petróleo bajó de los US$ 50 y la soja llegó a mínimos de seis años, que Brasil no solamente tuvo una contracción tremenda en el segundo trimestre sino que la proyección es que siga en recesión por todo 2016, que el dólar paralelo en Argentina tocó un nuevo récord. Y eso fue solo ayer. El contexto externo es complicado y da toda la sensación de que se va a complicar aún más. El pesimismo y la cautela están justificados por parte de los agentes privados y por parte del gobierno, que ha armado un programa coherente con esta nueva realidad.

Luego de ganar la elección, el Frente Amplio sinceró su diagnóstico de la realidad económica. Pasó, por poner un ejemplo, del discurso de que la situación financiera era sólida y justificar un déficit fiscal de 3,5% a enfatizar la necesidad de una corrección de un punto porcentual en el déficit fiscal a lo largo del período. ¿Ese sinceramiento es completo?

Sí, creo que el diagnóstico y los planteos fiscales y salariales que tiene el equipo económico es totalmente acorde con la situación que acabo de describir. Pero no hay demasiados márgenes para lidiar con una situación algo peor si ésta fuera a materializarse. Eso, si ocurre, como lamentablemente parece que está ocurriendo, es posible que requiera readecuar aún más el programa a una situación de gran estrechez de recursos, de suma prudencia y austeridad. No va a haber espacio para generar en los próximos tiempos aumentos de salarios muy significativos. Es muy importante que eso se entienda para proteger los empleos.

Llegado ese momento, ¿habría margen a nivel político para readecuar los lineamientos? Porque el gobierno se está jugando un capital político importante en defender su programa actual.

De la forma en que quedó configurada la interna del Frente Amplio, no. El ala izquierda del partido tiene hoy una mayoría muy importante en el Parlamento y el control casi absoluto de las cúpulas sindicales. Además tiene una visión del país, en aspectos muy centrales, distinta de la impronta socialdemócrata que le quiere dar el equipo económico. En ese contexto, de agravarse la situación, no sé si el gobierno va a tener mucho margen. Más bien pienso que le va a ser difícil moverse y por eso creo que la oposición, paradójicamente, va a tener que jugar un rol muy importante.

"Es ahora que deberíamos estar votando una ley de responsabilidad fiscal a la chilena, porque cuando hay recursos para ahorrar nadie quiere restringirse de gastarlos"

¿En defender al gobierno de su propia interna?
En que sería positivo para el país que la oposición le asegure al presidente Vázquez la gobernabilidad por los próximos dos años, que van a ser muy complicados, en la hipótesis de que los disensos internos no le permitan ni la expeditividad ni la ejecutividad que se va a necesitar para gobernar el país en tiempos complicados. Más aún, creo que sería positivo que la oposición ofrezca esta gobernabilidad sin que le sea solicitada, en la misma forma en que se votó por unanimidad el Sistema Nacional Integrado de Cuidados. Por supuesto, no debe dejar de señalar dónde las cosas se están haciendo mal o hay omisión: en educación, en rehabilitación de menores infractores, en iniciativas a nuestro criterio descabelladas de reforma constitucional, a investigar con prudencia y con seriedad qué es lo que pasó en ANCAP.

¿Entiende que los actuales niveles de conflictividad están dentro de parámetros manejables y saludables?
Creo que todavía sí. La conflictividad está asociada a nuestro ciclo habitual de presupuestos quinquenales. En una sola movida se juega cuánto me voy a llevar de la torta para los próximos cinco años. Si a eso le agregamos la estrechez de recursos, se exacerba la conflictividad. Los sindicatos, que en Uruguay tienen una madurez y una inteligencia que normalmente no se les reconoce, han internalizado que la situación ya no es la misma y que no pueden tirar de la cuerda más de lo razonable. El ala izquierda del Frente Amplio hace planteos sumamente inoportunos e inconvenientes, como usar las reservas para construir carreteras, eliminar las exoneraciones a la inversión en momentos en que las inversiones se contraen, salirnos de las negociaciones del TISA en un momento en que Uruguay necesita mercados. Esos planteos hacen ruido, dinamitan la confianza. Pero no creo que quieran hundir el barco. Forman parte de un matrimonio electoral que está en el poder y tiene la pretensión de seguir en él.

"No hay demasiado margen para lidiar con una situación algo peor si esta fuera a materializarse"


El cambio en el ciclo económico en Uruguay se superpuso esta vez a un cambio en el ciclo político. Eso explica, para algunos, el deterioro de las cuentas públicas, tanto a nivel nacional como municipal –sin color partidario–, en tiempos en los cuales el cambio en las condiciones externas exigía mayor prudencia. La responsabilidad, en definitiva, ¿en quién recae? ¿en el marco institucional que habilita estos excesos o en el sistema político que los provoca?

Si uno no tiene los incentivos adecuados, en este caso para ahorrar en tiempos de bonanza, no va a ocurrir. Porque el incentivo para el político de turno es gastar lo que le entra para mostrar realizaciones. No estamos hablando de un sistema que se corrompe. Para poder ahorrar una parte de lo que entra nos tenemos que dar un dispositivo institucional como el que se dio Chile. Y qué bueno hubiera sido que nos lo hubiéramos dado. De haberlo tenido, hoy contaríamos con recursos. Eso nos permitiría, por ejemplo, a las empresas que están dejando cesantes empleados, bajarles impuestos al trabajo y a la renta para que piensen dos veces antes de echar a un trabajador. Podríamos hacer obra pública para reemplear la mano de obra que está dejando cesante el sector. Saber que en tiempos de vacas gordas ahorramos y que el gobierno puede ir contra el viento y ayudar a la economía en momentos en que el sector privado está flaqueando, daría tranquilidad. No lo hicimos y nos perdimos una gran oportunidad. Considero que es ahora que deberíamos estar votando una ley de responsabilidad fiscal a la chilena, porque cuando hay recursos para ahorrar nadie quiere restringirse de gastarlos. Hoy no hay nada para ahorrar y cuando venga el próximo boom ya tendremos el dispositivo instalado para usarlo.

"El ala izquierda del Frente Amplio hace planteos sumamente inoportunos e inconvenientes. (...) Esos planteos hacen ruido, dinamitan la confianza"


"En Uruguay, el dólar tiene que subir de forma muy paulatina y ordenada

"Los problemas políticos de Brasil exacerbaron la depreciación del real, en un contexto en el cual además la moneda china cambió su dirección y empieza a depreciarse también. El presidente del Banco Central dijo el miércoles que "no tiene sentido" seguir a Brasil en materia cambiaria y descartó que se esté instalando una guerra de divisas. ¿Cómo ve usted el panorama cambiario?
De las principales 30 economías del mundo, 28 se depreciaron fuertemente contra el dólar. Si bien no estamos instalados en una guerra de divisas, de devaluaciones competitivas, la devaluación de China es un indicador de que no es imposible de que lleguemos a eso. Y con lo que también estoy de acuerdo con Mario Bergara, es que si bien Uruguay va a ir depreciando su moneda acompañando la tendencia mundial, no puede darse el lujo de hacerlo de forma rápida por tres razones. Si el dólar se dispara, instantáneamente genera un problema de confianza. La gente acá asocia una suba rápida del dólar con que algo anda mal. No se lo puede dejar ir además porque hay muchos precios que se remarcan. Por ende, tiene un impacto en la inflación y eso hay que tenerlo en cuenta porque estamos muy cerca de los dos dígitos. Por otra parte, por más que ha bajado la incidencia, todavía muchas empresas y familias deben en dólares. Si sube muy rápido, le generamos estrés financiero. En Uruguay, el dólar tiene que subir de forma muy paulatina y ordenada.

"Los sindicatos, que en Uruguay tienen una madurez y una inteligencia que normalmente no se les reconoce, han internalizado que la situación ya no es la misma y que no pueden tirar de la cuerda más de lo razonable"

"El rol de Ceres no es caer simpático

"Su última exposición sorprendió a muchos. Algunos de los participantes con los que hablé me decían que esperaban un tono más confrontativo, más parecido a aquellas presentaciones en las cuales criticaba duramente el rumbo de las políticas, como cuando en medio de la bonanza alertaba sobre tiempos como los que hoy atraviesa el país. Eso le valió duras críticas por parte del gobierno. Ahora que el contexto se complicó, el tono de Ceres es otro. ¿Hay algo de contracíclico en su planteo?
Lo hay. Las circunstancias cambiaron y Ceres internaliza ese cambio. Durante el boom fuimos una voz que dijo: "Muchachos, muy bien la fiesta, pero tratemos de ahorrar, porque este boom viene en parte de afuera y es circunstancial; esto se acaba en algún momento". No se estaba invirtiendo en infraestructura, no se estaba mejorando la educación y lo criticábamos. Hoy cambia el contexto y las condiciones son mucho más adversas. El rol que tenemos que jugar es apuntalar a un gobierno que, a nuestro criterio, se planta bien frente a este contexto. Si fuera un gobierno que creemos que está haciendo las cosas mal, lo hubiéramos dicho. Acá se combina un cambio de contexto, que obliga a un cambio de postura, con un cambio de gobierno que produce un giro de 180º respecto a lo que teníamos antes. Hay un gobierno de impronta socialdemócrata que se planta con mucha seriedad frente a esta situación y merece nuestro reconocimiento. El rol de Ceres no es caer simpático, nuestro rol es hacer política diciendo lo que creemos. Al gobierno le enojaron las críticas y a la oposición le enojaron los elogios. Es como con el periodismo independiente: cuando es verdaderamente independiente, nunca nadie queda conforme.

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