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Hace algunos meses, por esas vueltas de la vida, Lea Ben Sasson, se topó con una joven cantante a la que definió como una “Tracy Chapman uruguaya, alguien que nadie sabe que está y de pronto aparece”. Su nombre es Luciana Mocchi (20) y ganó dos veces el concurso de Canto Joven organizado por la IMM. Luego de varios intercambios musicales por internet decidieron encontrarse y así, casi sin pensarlo, pero respondiendo a claros estímulos personales, surgió una fecha en Espacio Guambia, en la que estarán acompañadas por Federico Blois (percusión), Guillermo del Castillo (guitarras y sitar) y Hernán Ben Sasson (bajo). La cita será mañana a la hora 21.30.

Con la excusa de este toque íntimo, El Observador aprovechó para conversar con la productora, que ahora parece lista para cantar como solista, sobre su nuevo disco, No son rosas, sobre el regreso del cuarteto La Otra y hasta sobre de su deseo de estar en el próximo carnaval oficial.


¿Cómo surgió esta fecha con Luciana?
Un día Ana Prada me habla maravillas de una chica que ganó dos veces un concurso de la IMM. Y me decido a buscarla. La agregué a Facebook, empezamos a intercambiar música y, luego de mostrarle las canciones de mi nuevo disco, empezó a entusiasmarme con que saliera a cantar. Le expliqué que esperaba por el guitarrista, que estaba en Misiones. Y entonces me invitó a su casa para ir sacando los temas juntas. Estuvimos todo enero y febrero viéndonos cada dos días. Y finalmente los temas salieron. Ahora, no te digo que sé tocar la guitarra, pero por lo menos me animo a acompañar mis temas. Y eso se lo debo a ella.
Durante esos encuentros se me ocurrió la idea de hacer una fecha en Guambia. Por un lado, para que yo me sacara el miedo y por otro para que ella tuviera posibilidad de registrar sus temas en Agadu. (Mocchi tiene cerca de 80 canciones compuestas pero no las tiene registradas, puesto que para hacerlo necesita haberlas tocado en vivo, y nunca lo hizo).
Aunque su vinculación con el canto viene desde los 13 años, su primer disco viene a los 42.

¿Por qué ahora?
Después de 15 años como manager y productora, después de haber cumplido con creces los objetivos que nos planteamos con Rada y con otros músicos a los que represento, siento que me quedaron cosas pendientes, como sacar un disco y mostrar mis canciones. Cuando tenía 26, Rada me grabó un demo con una megabanda en la que estaban los hermanos Ibarburu, Andrés Arnicho, entre otros, pero cuando terminó los temas no me sonaban a mí, sentí que tenía demasiado peso la figura de él y no quise grabarlo. Durante estos años la producción fue la forma que encontré para estar cerca de la música. Si bien es mi profesión, la música es mi esencia, y lo que más me gusta. Si cantar fuera la mitad de redituable que producir optaría por hacerlo en exclusiva. Obvio que me gustaría hacer más para mí lo que termino haciendo para otros.


El lanzamiento del disco estaba previsto para marzo. ¿Le cuesta largarlo ?
A mí no me cuesta largarlo, al medio le cuesta aceptarme como artista. La industria tiene un vínculo conmigo como empresaria y entonces ahora a mí me cuesta decirle a un sello: ‘quiero sacar un disco de favor’. Si no hay una demanda real, no tengo por qué apurar ningún proceso. Yo puedo esperar, las canciones estuvieron ahí 15 años, pueden estar 20. Esta fecha en Espacio Guambia, la ida a Ushuaia con Ana Prada tienen que ver con una necesidad de no mandarme sola. Necesito rodearme de un equipo de gente que crea en mí como artista y eso lleva tiempo. Además necesito del feedback. Por ejemplo, a mí me cambió mucho mi pasaje por la televisión. Cuando fui jurado de El casting de La Tele descubrí una cantidad de público a la que yo no tenía ni idea que podía interesar. Conozco al público de Rada, Cabrera, Prada, que son los artistas para los que trabajo, pero no siento que sean los míos.


¿Cómo fue el proceso de grabación?
Este disco se grabó siempre en una situación de estrés. A las dos de la mañana. No en son de artista saludable. Yo trabajaba en Sony, Glamity, hacía toda la vida de productora, iba a las giras y cuando quedaba un hueco caía al estudio a la una de la madrugada para grabar. Y para mí era un gloria tener esa posibilidad. El proceso llevó dos años.
¿Contiene algunas de esas viejas canciones que armaron con Rada?
Sí, tiene un tema de 1998 que compuse con Nico Ibarburu. También hay dos canciones reversionadas de La Otra: Rumba nueva (que ahora se llama Velas blancas) y Siglo pasado.


¿Por qué eligió que No son rosas diera el nombre al disco?
Es el último tema que compuse y además pasó algo agraciado con ese tema. Estaba de gira con Javier Malossetti y cuando volvía me vino una suerte de inspiración urgente. Le pedí a Javier para grabarla en su casa para que no se me fuera y al otro día le pedí que me la mandara por correo. Me la envió a los 10 días pero ya arreglada. Agarró mi voz y le puso batería, guitarra, bajo. Y quedó así. Fue increíble.


¿Acostumbra a componer así de golpe?
Sí, a veces estoy meses sin escribir, me viene una idea y tengo que correr a conseguir un grabador o a escribir.
¿El lanzamiento del nuevo disco la tendrá más por Montevideo?
Sí, antes estaba 15 días en Buenos Aires y dos o tres por acá. Mi idea es invertir la relación. Estoy en una etapa de reencuentro con la ciudad, con Montevideo. Y con Luciana estoy redescubriendo cosas que había olvidado como empresaria. Vamos a tomar mate a la Rambla y hasta me llevó a una murga. Me hizo bien entrar en contacto con un estilo de vida que como empresaria yo ya no tenía.


¿En qué murga?
Estoy ensayando con Cero Bola, una murga de mujeres que ganó tres veces en Murga Joven y ahora se quiere presentar al carnaval oficial. Si quedan, voy a cumplir uno de mis sueños, que es subirme a los tablados.

¿Y La Otra va a volver?
Parece que el año que viene volvemos a la cancha con nuevo disco. Es un buen momento para hacerlo. Ana Prada ya está instalada como artista, yo tendré mi disco. Los arreglos serán de Carmen Pi y los temas de un solo autor que no puedo adelantar.
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