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Barraca Deambrosi SA ganó el año pasado el Premio Nova a la innovación por un bloque proteico preparto para ovinos. ¿Cómo le fue en lo comercial?
Muy bien, con la ayuda de los productores. El Bloque Ovinos Preparto fue el resultado del trabajo conjunto de los técnicos de Barraca Deambrosi con un grupo de investigadores, encabezados por Georgette Banchero, del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), en La Estanzuela, y del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL). Es una herramienta que tiene muchas ventajas porque es fácil de aplicar, es rápida su implementación, ahorra mucho tiempo y mano de obra. Es eficiente y eficaz, y además es rentable. Como todo lo nuevo, requiere un período de divulgación e información, que es lo que hemos hecho con los técnicos del SUL en todo el país. Estamos convencidos que el apoyo del sector privado al público permite desarrollar productos nuevos. Nosotros no nos dedicamos a la investigación, pero sí nos interesa mucho apoyarla.

¿Qué fue lo que motivó este nuevo producto?
El primer factor que limita el desarrollo del rubro ovino son los robos. Mucha gente se desanimó con el abigeato y optó por rubros menos complicados y más rentables. Lo malo de ello es que se ha perdido mucho de la cultura ovina del país. La otra gran limitante es el bajo nivel de señalada porque hay un déficit nutricional –los corderos pasan hambre y mueren– y por la acción de los depredadores, como el zorro y el carancho. Dentro de ese panorama, podemos ayudar a solucionar el tema nutricional. Creemos que el Bloque Ovinos Preparto es un aporte porque permite que la oveja tenga un parto más fácil, más rápido, y llegue con mucho más calostro y más fluido. Eso quiere decir mejor y más alimento para el cordero, lo que incrementa las probabilidades de sobrevivencia.

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¿Han hecho pruebas de campo con el producto?
En 2011 hicimos una red de ensayos, de más de 10 establecimientos seleccionados por los técnicos del SUL. Les dimos todo lo necesario para probar esta tecnología. Los resultados fueron contundentes, a pesar de que fue un año muy benévolo, donde no hubo problemas climáticos extremos como para comprobar los efectos de la suplementación. Las pruebas se hicieron en todas las razas ovinas, en diferentes tamaños de predios y en todos los suelos del país, y siempre el común denominador fue mayor porcentaje de señalada, mayor peso de los corderos a la señalada y mayor sobrevivencia. Tenemos el orgullo de que con este producto fuimos la única empresa agroindustrial seleccionada con el Premio Nova.

¿Cómo están enfrentando ahora la nueva zafra de toros que comenzó hace una semana?
Siempre tratamos de estar cerca del productor. A veces podemos solucionar alguno de sus problemas y ayudar a que su empresa sea más rentable, porque la innovación es una de las características de Barraca Deambrosi. Desde esa perspectiva, seguimos desarrollando algunos productos nuevos, como las sales con minerales orgánicos, con un complejo mineral aminoácido que es mucho más eficiente que las fuentes tradicionales de oligoelementos. Con ello el animal tiene una mejor performance productiva y reproductiva en menor tiempo. Si queremos tener más terneros y producir más carne es momento de fertilizar la vaca, además de los campos. Hoy todos sabemos que la ganadería está apretada en su área por la agricultura, la forestación y hasta la lechería. El desafío es seguir produciendo lo mismo o más en menor superficie. Creo que se puede y se debe; las empresas pueden ser más rentables en menos superficie.

¿Cuál es el camino?
Además del manejo, la genética y la sanidad, el otro pilar es la nutrición. Se han desarrollado una cantidad de innovaciones en invernada, en feedlots y otros sistemas productivos, pero la cenicienta ha sido la suplementación mineral de los ganados. Por eso decía que si queremos tener más terneros debemos fertilizar las vacas. En esa línea y basados en una investigación entre 1996 y 2000, Barraca Deambrosi desarrolló con la Facultad de Veterinaria y el Laboratorio Miguel C. Rubino, productos nuevos para que el productor obtenga una mejor y mayor respuesta productiva y reproductiva. El trabajo contó con la participación de la Universidad de Grensville (Florida, EEUU) y la supervisión del profesor PhD Lee Mac Doweld, el gurú de los minerales en el mundo. Los ensayos demostraron que cuando las vacas estaban bien mineralizadas tenían mejor peso vivo, mejor condición corporal y tenían mayor cantidad de terneros y más pesados al destete. La mortandad de esos terneros bajaba al 2% desde 13%. En definitiva, se incrementaba de manera importante la producción de carne. Pero además de esto, necesitamos más vaqueros en el campo; gente que sepa engordar novillos y vacas de invernada, pero que también le guste atender una vaca previo al parto y manejar los terneros. Si los lecheros pueden sacar un ternero por año, la vaca de carne también lo puede hacer. La diferencia es que en la producción lechera hay tamberos, más allá de las diferencias que existen entre una vaca lechera y otra de carne. Lo otro es la parte nutricional, donde debemos trabajar mucho más en las vacas de carne.

¿Qué es lo último que han ofrecido a los productores
En 2011 aceleramos el proceso innovador para acompañar la denominada ganadería de precisión. Ahora tenemos cuatro productos que son sales con minerales orgánicos, pero ajustadas a los requerimientos de distintas categorías, porque no es lo mismo un ternero, una vaquilloncita para entorar y una vaca próxima a parir. Por ejemplo, una de las propuestas de Barraca Deambrosi es con la Cobalfosal Terneros Orgánica sacar el ternero a la vaca luego de un mes y medio o dos meses de lactancia, ponerlo en una pastura mejorada con una suplementación con minerales.
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