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¿Cuál es su opinión acerca de que el Partido Comunista Uruguayo salga a realizar pintadas para pasarle factura al gobierno?
No entiendo qué es lo que ven de nuevo. Nosotros hemos pintado toda la vida muros y siendo autocríticos, reclamando al gobierno por cosas con las que no estamos de acuerdo aunque sea nuestro mismo gobierno. No conozco la resolución, no sé que están pintando, pero no me parece que sea novedad que se diga públicamente que el PCU pinta en los muros cosas que le reivindica al gobierno. Es algo de toda la vida. En la oposición y en el gobierno desde hace siete años una forma de comunicación con nuestro pueblo, con nuestra gente, una tradicional forma de expresión del Partido Comunista han sido los muros y no la vamos a abandonar. Creo que, además, es el único sector político que se mantiene los cinco años pintando muros, no solo para las campañas electorales.

Durante este año las pintadas eran en relación a los logros del gobierno, según declara el dirigente del PCU Daniel Marsiglia, y ahora hay un viraje hacia la crítica. ¿Cómo debe interpretarse ese cambio?
Debe quedar absoluta seguridad que lo que nosotros expresamos en nuestros medios de comunicación, sea el semanario El Popular, el programa de radio o los muros, es lo que antes reclamamos, reivindicamos y decimos adentro. No hay ningún elemento que pueda ser de enfado ni de ninguna otra cuestión. Asumimos muchas veces que hemos quedado en minoría, que hemos quedado solos en algunos planteos que no nos parecen justos o no nos parecen muy fieles a la tradición de la izquierda. Pero eso no quiere decir que perdamos la autonomía. La autonomía política e ideológica, el Partido Comunista no la pierde, aun teniendo al mismo tiempo el compromiso político con el Frente Amplio y con la gestión del gobierno. No nos resignamos a perder en un Plenario, en un Comité o en una reunión de Consejo de Ministros. Por lo tanto, como nos organizamos y como hacemos de nuestra militancia social nuestro accionar diario en las cooperativas, entre los jóvenes, los jubilados y los trabajadores. Lo que tratamos es de amplificar esa voz de las demandas sociales, también desde el espectro político. Por eso es que puede llegar a aparecer alguna reivindicación con nuestra firma en los muros hacia nuestro propio gobierno y eso no lo sentimos contradictorio. Al mismo tiempo vamos a saludar las cosas positivas.

¿Cómo se explica una acción de esta naturaleza cuando dentro del Frente Amplio se pregona la unidad como fuerza fundamentel?
Yo entiendo que pueda generar contradicción o pueda parecer algo extraño, pero es nuestra conducta. Tenemos nuestra autonomía como cualquier sector del Frente Amplio, por tanto al mismo tiempo de que pertenecemos al Frente Amplio y a la gestión del gobierno las reivindicaciones más importantes de los sectores sociales las vamos a seguir expresando públicamente; las vamos a demandar en los organismos y las vamos a seguir expresando en los muros. No tenemos plata para tener spots en la televisión, sino lo haríamos en la televisión también.

Las rencillas y las diferencias internas, manifiestas en los muros, ¿no pone en peligro la un futuro electoral?
Ese peligro está siempre latente y nos preocupa a nosotros también. Nos preocupa y nos ocupa. Nosotros discutimos el pasado fin de semana en el Comité Central, cuál es la mejor estrategia para la elección interna del 27 de mayo. Coincidimos en que, para la unidad del Frente Amplio, lo mejore es tener un candidato único, porque eso ha sido tradición en la izquierda y por eso nos hemos batido muchos sectores políticos y partidos dentro de la izquierda. Hoy, otros cambiaron y salen a argumentar públicamente que lo mejor es tener tres, cuatro, cinco o seis candidatos. Quienes opinan eso tienen derecho, pero nosotros lo compartimos. ¿Quién cambio? Nosotros nos proclamamos en contra de los gobiernos imperialistas como el de Estados Unidos. De los gobiernos y de las decisiones que toma contra nuestros pueblos. Y la seguimos manteniendo. Estamos a favor de tener un Frigorífico Nacional, una industria pesquera estatal, tener entes testigos para colocar precios en el mercado que la gente pueda consumir. Y esto lo seguimos diciendo igual que antes. ¿Quién cambio? Nosotros seguimos siendo fieles, coherentes y concientes de lo que hacemos, pero a veces no tenemos los votos necesarios dentro de la estructura. Reconocemos que perdemos, que tenemos menos peso del que deberíamos tener, pero seguimos reivindicando.

¿Con esto quiere decir que el gobierno no es fiel a las ideas ni coherente?
No, yo hablo del Frente Amplio, no del gobierno. Hablo de las elecciones internas.

¿Y en cuanto al futuro electoral del Frente Amplio?
En el escenario del gobierno nacional y de la posible reelección del Frente Amplio en 2014, entendemos que están directamente ligadas a tres elementos básicos: primero el cumplimiento fiel al programa de gobierno, elaborado por todo el Frente Amplio, que recogió el 50% más uno de los votos de la población. Por lo tanto, lo que nosotros vamos a expresar en los muros, seguramente esté directamente ligado a lo que el programa del gobierno dice y no inventando nada nuevo. Segundo, nosotros somos muy concientes de que la única fuerza política que tiene un proyecto de país y claro para la gente, es el Frente Amplio. Tercero, por esas dos primeras cosas es que creemos que hay que seguir fortaleciendo al Frente Amplio en su unidad interna y como tratar de que las discrepancias, las diferencias y hasta los matices, se sigan manteniendo porque somos una unidad de la diversidad, pero ojalá eso sea por debates y discusiones en los organismos, no públicamente. Nosotros no tenemos tanta prensa porque el Partido Comunista es noticia solamente por las discrepancias y no por las propuestas, pero no renunciamos a que ese es nuestro papel y que en los muros podemos expresar nuestra opinión.

Usted habla de unidad, ¿pero las pintadas acerca de los debe del gobierno no son más palos en la rueda?
No, absolutamente no. Un palo en la rueda sería si nosotros no cumpliéramos con los objetivos que nos propusimos, si no cumpliéramos el programa, si violáramos algunos principios elementales para definirnos como izquierda. Si lo hiciéramos estaríamos siendo gobierno pero no, llevando adelante un programa de izquierda adelante.
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