"Somos la generación Potter"
Cientos de jóvenes y adolescentes uruguayos despidieron con emoción la saga de películas del personaje de JK Rowling
Todo lo que tiene un principio se acaba”. Así reflexionaba Agustina (15), quien creció junto a Harry Potter y sus amigos y enemigos. Ella estaba el miércoles en la enorme cola del MovieCenter del shopping de Punta Carretas, preparada para la última película de la saga, para ver lo que ya sabía que ocurriría, porque, como todos los demás en la fila, Agustina leyó todos los libros, varias veces cada uno.
Una buena parte de los asistentes estaban caracterizados como estudiantes del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería y uno se atrevió a personificar a Lord Voldemort, el innombrable jefe del mal. Eugenia cuenta que en estos últimos días ha ido al IAVA con una varita mágica y hasta con un corcho colgado del cuello, en recuerdo de Luna Lovegood, uno de sus personajes predilectos.
Muchos de los que estaban en el estreno del miércoles eran miembros del Club de Lectores Harry Potter Uruguay (CHPU), incluido su fundador y director, Gustavo (22). Todo empezó hace cuatro años y hoy son 900 miembros, de los cuales unos 50 acuden a las reuniones mensuales y participan de todas las actividades.
Gustavo es el único de los miembros del club que no pertenece a ninguna de las casas tradicionales del colegio Hogwarts.
Los demás son sometidos a un test, tal como sucedía en la saga, y allí se decide a cuál de las casas pertenecen: Griffindor, la de Harry Potter y sus amigos, Hafflepuff, Ravenclaw y Slitherin, la del innombrable.
Patricia (16) se sometió al test y obtuvo el premio de pertenecer a la misma casa de Slitherin, la de los inteligentes y ambiciosos, la del que todos saben quién pero pocos se atreven a nombrar. “Yo soñaba que esa era mi casa y el sueño se hizo realidad”.
La pertenencia al club los diferencia de los muggles, que es como se conoce a los que no son magos. En ese ámbito se comparte una pasión, se hacen trivias, se discute el valor de distintos personajes y hasta se critica alguna decisión de la autora, J. K. Rowling.
Josefina (14) dice que en el club ella es una más, pero en el mundo de los muggles ella es diferente. “Y ser diferente es lo mejor que hay porque ser igual es horrible”. En el club, en cambio, “cada vez que citás una frase de algunos de los libros, en vez de reírse, te felicitan, en vez de qué rara sos qué ídola”.
Para Agustina (15) el orgullo es inmenso: “Somos la generación Potter”, declara, y agrega: “Defendimos la piedra, encontramos la cámara, el cáliz nos eligió, luchamos con la orden, aprendimos del príncipe y dominamos las reliquias”.
Un joven con una camiseta roja y negra con la palabra Potter en la espalda le pregunta cuánto le salió la capa ($ 300) y la varita (“me la hice yo”).
“Una enseñanza de vida”
María José, también de 15 años, dice que aprendió a leer con Harry Potter y a partir de entonces ya nada fue igual. “Estoy convencida de que no pertenezco a este mundo”, dice con seriedad. Ella cree que el hecho de que ya no vayan a aparecer nuevos libros ni películas de la saga, no significa el final. Será cosa de magia pero ella sigue leyendo los libros de Harry Potter “con la misma intriga que la primera vez”.
En la cola del cine el entusiasmo era creciente a medida que se acercaba la hora. Cada tanto las varitas se levantaban para exigir exhibición inmediata del filme. La prensa muggle interrogaba y sacaba fotos y cada entrevista se convertía en un foro. “Vivimos la magia”, dice Gonzalo, de 17.
La saga de Harry Potter no es solo una narración de aventuras. En eso parecían estar todos de acuerdo. “Esto no solo es la historia de un nene mago con una cicatriz en la frente. Es una enseñanza de vida”, dice Erika, quien tiene 29 años y leyó su primer Potter a los 20.
Los valores del libro tienen que ver con la importancia de la amistad, el coraje y la perseverancia, según aprendieron estos entusiastas jóvenes uruguayos. Agustina recuerda que “la felicidad puede estar en los momentos más oscuros; solo hay que encender la luz”. Patricia sabe que “hay que tener valor para enfrentar a los enemigos pero mucho más valor para enfrentar a los amigos”.
Ninguno duda de que Harry Potter ganará la batalla más dura, la que todavía no libró, la lucha contra el tiempo. “Cuando tenga 60 lo voy a seguir leyendo, voy a seguir viendo las películas, no sé en qué formato”, dice Agustina. Y Eugenia, la que definió a la saga como un clásico, se niega a crecer ella misma: “Adultos no. Magos hasta la muerte”.