Desde que decidió orientar su carrera al cine, Natalia Oreiro se convirtió en la actriz que todos quieren tener en su elenco. O más bien, protagonizando las historias. Desde mediados del año pasado y hasta el mes de agosto próximo, encabezó cinco películas.
La mujer de la fila de Benjamín Ávila, basada en el libro de Andrea Casamento, fue muy reconocida en festivales internacionales y Oreiro se sintió muy movilizada por la trama y el compromiso de la autora con ACiFaD (Asociación Civil de Familiares de Detenidos). Pocas semanas después fue el turno de La noche sin mí, ópera prima de Laura Chiabrando y María Laura Berch. Allí Natalia se involucró también en la producción, además de interpretar uno de los roles más exigentes y sutiles de sus últimos trabajos. Como Eva, soporta pequeñas batallas familiares a lo largo de un día que van erosionando su mente y su cuerpo. Un tour de force poderoso que lleva al espectador a sentir su misma incomodidad.
Luego llegó La casaca de Dios, dirigida por su amigo Fernán Mirás y con Jorge Marrale como un compañero de fórmula genial. Allí son padre e hija y batallan por recuperar un secreto guardado en el corazón de la camiseta que Diego Maradona usó en un legendario partido ante Inglaterra durante el Mundial de Fútbol México 86. Película oportuna en un año mundialista.
El 21 de mayo llegará a los cines de Argentina y Uruguay, Nada entre los dos, escrita y dirigida por Juan Taratuto (Un novio para mi mujer, No sos vos, soy yo) que reúne por primera vez a Natalia con el mexicano Gael García Bernal. Aquí son Guillermo y Mechi, quienes se conocen a través de un viaje laboral que comparten. Ambos están casados y atrapados en vínculos que les causa infelicidad. Un temblor los encuentra en la playa de madrugada y la conexión es inesperada.
Y como si todo esto fuera poco, Oreiro vuelve a formar pareja con Adrián Suar (habían trabajado juntos en tevé en Solamente vos) en el largometraje Yo, Narciso, dirigida por Suar. Con Julieta Zylberberg, Sofi Morandi, Andy Chango, Eleonora Wexler, Camila Peralta y Mariano Saborido. Aquí es Rocío, una profesora universitaria de Sociología que escribe un libro sobre el narcisismo moderno y necesita un caso típico. Es entonces cuando conoce a Máximo Rey, (Suar), un carismático cirujano plástico. Ella se hace pasar por paciente que busca un retoque estético pero sin que lo imaginen, él se enamora de ella y el experimento parece fracasar. Esta comedia romántica llegará a salas en el mes de agosto.