ver más

¿Cómo ve a la citricultura uruguaya en este momento?

Al igual que el resto de la fruticultura, es un rubro donde la mano de obra es importante, genera puestos de trabajo en el denominado Uruguay profundo. He visto oscilaciones, dependiendo de la situación del país, pero producir hoy fruta en Uruguay es caro. Como empresarios hacemos todo lo posible para ganar en eficiencia, en productividad de todos los insumos, incluida la mano de obra. Estamos en una coyuntura un poco complicada, porque somos caros para producir y países competidores están en mejores condiciones. Igual como productores siempre tratamos de ver la luz en el horizonte y vemos cosas interesantes.

¿Por ejemplo?

La citricultura uruguaya tiene muy buen posicionamiento en Europa, un mercado que hemos desarrollado durante muchos años, aunque con la caída del sistema general de preferencias en 2014 quedaremos menos competitivos en mandarinas. Pero surgen cosas nuevas, como el mercado de EEUU, al que entramos después de 20 años. No quiere decir que abandonemos Europa, porque como exportadores siempre cuidamos todos los mercados. Además, confiamos en nuestro gobierno, que junto con Brasil busca un nuevo acuerdo con la Unión Europea. Tal vez así podamos corregir las asimetrías en los aranceles de las mandarinas.

La fruta cítrica es un rubro de exportación. ¿Qué porcentaje de la producción va al exterior?

Un poco más del 50% y, de ese porcentaje, casi el 75% va para Europa. En lo interno tenemos un consumo per cápita alto, respecto al resto del mundo, pero somos apenas 3,5 millones de habitantes. Consumimos unas 80 mil toneladas de fruta cítrica al año, de una producción de unas 350 mil toneladas. Exportar es la única forma de crecer en forma sustentable. Además hay un porcentaje de la fruta de menor calidad que se procesa en la industria. De manera que la exportación de fruta fresca, de productos industrializados y el mercado interno permiten la convivencia de un grupo importante de alrededor de 500 productores.

El sector citrícola arrastraba una situación de endeudamiento. ¿Ya está superado el tema?

No. El endeudamiento del sector citrícola sigue existiendo. Las empresas han seguido invirtiendo, tecnificándose, utilizando su capacidad de endeudamiento; pensando que la ecuación de rentabilidad cambiará por acciones que emprendemos y por otras que vemos como factores cíclicos. En nuestra historia citrícola hemos visto al menos tres épocas de costos altos como la actual. Y también hemos visto cambios. Hay ciclos, y hoy nos toca estar en un momento de costos muy altos de producción. Pero también vemos que hay una situación que se está generalizando en la región, que llevará a ajustes y que nos permitirá tener un poco más de competitividad. Como empresarios hacemos todo lo posible por ganar eficiencia en la producción y de ese objetivo surgen necesidades de recursos para hacer nuevas inversiones. Por ejemplo, el ingreso a EEUU demandará algunos ajustes en nuestra estructura de producción, que está más orientada a las necesidades de otros mercados. Habrá que sacar algunas variedades e incorporar otras. Así que el endeudamiento sigue estando y es un peso importante para las tres o cuatro empresas que hacen el 90% de la exportación.

¿Están trabajando alguna fórmula por el endeudamiento?

Estuvimos analizando el modelo de los fondos lechero y arrocero, y quizá sea una fórmula que se pueda retomar. La otra alternativa que se manejó fue analizar un financiamiento relativamente blando, de largo plazo, porque las inversiones en el sector citrícola lleva mucho tiempo amortizarlas. Cuando uno planta un árbol lleva tres años desarrollando un programa de viveros y tiene que esperar cinco más para que las plantas alcancen un nivel de producción razonable. Así que cualquier inversión tiene que tener algún período de gracia y luego un repago que se estira en 10 años o más. También hay aspectos coyunturales, como fueron la granizada de enero pasado y las heladas de junio de 2012. Cuando una empresa está muy ajustada en sus números y tiene una reducción de 30% en su producción y exportación por un factor climático es muy duro. Este es un año de recuperación y, por las condiciones de la primavera actual, esperamos para el próximo un año normal, con un incremento de la producción. Hay que recordar que los cítricos no han tenido una suba muy notoria de precios en poco tiempo, como la soja. Estamos levantando un poco el promedio de precios adecuando el producto a las necesidades del cliente, seleccionando clientes de mayor potencial en el mundo, como los supermercados. Igual no es fácil contrarrestar los costos. Si uno mira lo que aumentaron la energía, los combustibles y la mano de obra, hablamos de multiplicar por dos y por tres el costo de esos insumos en dólares.

¿Puede haber un choque de intereses entre colocar la fruta en Europa o en EEUU?

No podemos mirar los dos mercados por separado porque vivimos en un mundo global. Sabemos que para las mandarinas el precio es mejor en EEUU que en Europa y para un productor en Uruguay esa diferencia de precio para la fruta es aún mayor porque los costos de fletes y envases son iguales para los dos mercados. Para las mandarinas hay una diferencia de precio de 25% a favor de EEUU respecto a Europa. Tenemos que trabajar fuerte en captar una porción del mercado de EEUU, que nos permitirá solucionar el problema que tenemos con Europa. Además, en EEUU todos los países –Perú, Chile, Sudáfrica, Australia– estaremos compitiendo en igualdad de condiciones.

Seguí leyendo