"Tengo que sacar todo lo que tenga, estoy grande"
El polifacético Ruben Rada habló de su próximo espectáculo para niños y de su insaciable necesidad creativa cuando promedia sus 67 años
Me imagino que este año va a hacer el show para niños!, le increpaban a Ruben Rada las madres que se lo encontraban caminando por la calle. Y no eran ni una, ni dos, sino muchas. Fue así que no le quedó otra que volver. Al menos así lo cuenta el músico con su característico tono bromista en el que es imposible adivinar cuánto hay de verdad y cuánto de fantasía. Con 67 años, hace tiempo que Rada está por encima del bien y del mal. Su destino pareciera ser otro al de ser un contador de grandes verdades. Lo que Rada posee, además de su superlativo talento musical, es una gracia de vida contagiosa, que muestra otra manera de ser músico uruguayo: una más alegre y relajada.
Su existencia desfachatada es precisamente la que le permitirá asumir el rol de maestro durante las semanas de vacaciones. Su escuela funcionará nada menos que en el teatro Solís. Allí el músico, acompañado de su banda y varios artistas (Pinocho Routin, Virginia Martínez, Ana Prada y Lucila Rada, entre otros) impartirá clases de música, geografía y conocimientos del cuidado del medioambiente.
¿Qué puede adelantar del espectáculo?
Empieza con un audiovisual en el que los padres de los chicos de la escuela se están yendo a San Severino para arreglar el salón de actos. Yo soy el maestro que se queda a cargo de los niños, (de los que están en el público y también de los que están en el escenario). Por ejemplo, Pinocho Routín es el niño mimado, Ana Prada hace de la portera veterana del colegio y habla con su tonito sanducero, mi hija Lucila es una defensora del medioambiente insoportable. En el espectáculo vamos a hacer canciones nuevas y también algunas conocidas como Caca, Pichí, Culo, Póntelo al hombro y Mi país.
¿Se acuerda de su primer Rada para niños?
Fue en el teatro El Galpón con Gustavo Montemurro y Francisco Fattoruso, en el año 1997 o 1998. La chispa para que me volcara a este público la encendió Horacio Buscaglia. Me dijo: “Rada vos tenés que hacer un espectáculo para niños, no hay nada alegre”. Yo tenía terror de que se me pusieran en contra, pero con su ayuda lo fui venciendo.
¿Cómo cambió el enfoque para este público después del fallecimiento de Horacio Buscaglia?
Yo paré por dos años. Y después me empezó a dirigir Omar Varela, iniciando una etapa más teatral. Hicimos El reino de Rada (2008) y después lo hicimos en 3D en 2009. Ese fue el año de la gripe porcina y nos fue fatal. Ahora volvemos con esta propuesta.
Desde hace tiempo viene anunciando su retiro de los escenarios y sin embargo cada vez se lo ve con más actividad
¿Por qué?
Es que yo me quiero tomar los vientos hace rato. Ahora, por ejemplo, me metí con Rada para niños; le pongo el alma pero a la tercera función, me tienen que inyectar ánimo porque me aburro de repetir. Por eso, si agarrás mis discos hay un candombe, un cha cha cha, un tema de jazz. No tengo estilo, hago lo que me sale. Me aburre salir todos los días a decir lo mismo, aunque lo haga bien. Claro que una vez que salgo, veo a los niños y me divierto como loco, pero me quedaría en casa encantado.
¿Y qué le gustaría hacer?
Tocar con los músicos percusión, sin compromiso y sobre todo cuando la responsabilidad es de otro. Por ejemplo, con Confidence, una banda de jazz instrumental que tenemos con Osvaldo Fattoruso, Gustavo Montemurro, mi hijo Matías Rada… me divierto mucho tocando. Ahora vamos a sacar un disco. Ahí me divierto mucho, lo que me aburre es cantar en vivo.
No se nota, ¿Por qué?
Porque cuando estoy en vivo me esfuerzo tanto para que la gente se divierta que a veces me olvido de la afinación. Estoy todo el tiempo gritando, hablo con los músicos y cuando voy a cantar no puedo con las notas. También me cansan muchos las giras, subirme al avión.
¿Nunca pensó en estudiar?
Todos los músicos me decían que el día que estudie va a tocar como el “o...” (tararea la vocal). Me decían que mi intuición musical valía mucho más. Pero yo a mis hijos y a todos les digo que tienen que hacerlo. Porque la palabra talento lo dice todo: “ Ta- lento”. Hay momentos en los que quiero tocar la batería y quiero tocar algo rápido pero sin técnica para hacerlo no me sale. Yo toco lo que yo quiero pero cuando un músico me dice hacé esto (y eso implica técnica) no me sale.
Este año es bastante movido para usted, anda con varios proyectos : ¿Qué puede adelantar?
Es verdad, además de estos proyectos quiero grabar el disco que le debo a la gente: el de candombe. Pienso que será el año que viene. También tengo que terminar un disco que se va a llamar Amoroso, con un par de temas nuevos. De repente lo saco primero en Chile o México o en algún otro mercado. Lea (Bensassón, su productora) se vuelve loca. Me explica que las discográficas no pueden sacar un disco para niños, otro de jazz, otro de candombe, amoroso pop, que todo tiene que tener su tiempo. Lo que pasa es que yo tengo un cierto apuro. Tengo que sacar todo lo que tenga. Salen 20 fritas (se ríe). Yo los saco, después si no pueden salir ahora, los tendrán mis hijos...Tengo que seguir produciendo porque eso es lo que me hace feliz. Tengo que sacar todo lo que tenga, ya estoy grande.
¿Cómo se imagina en cinco años?
Más delgado, por obligación. Tengo diabetes, hipertensión, de todo. También me veo disfrutando la música, de mis hijos, componiendo alguna canción para ellos y paseando por el mundo con la patrona.