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¿Qué conclusiones obtuvo tras participar en el Congreso Mundial de Soja en Sudáfrica?
Tuvimos la suerte de ser invitados por el semillero Donmario a participar en el Congreso Mundial de Soja, que se hace una vez cada cuatro años, donde investigadores de todo el mundo presentan los trabajos que están proyectando para los próximos años. Fue muy productivo ya que nos dieron un panorama de lo que se proyecta de ahora a 10 o 15 años, viéndose un mundo que seguirá creciendo, cada vez más demandante de alimentos y sobre todo con una necesidad muy importante de proteínas. Eso determina que el cultivo de soja sea el elegido para responder a esa realidad, no se ven otras alternativas en el corto y mediano plazo.

¿Se estimó cuánto crecerá la demanda y por ende cuándo deberá incrementarse la oferta?
Sí, hubo una estimación de diferentes expositores, de distintas partes del mundo. Habrá una necesidad de pasar en la producción mundial de soja de los actuales 260 millones de toneladas a más de 300 millones de toneladas en 2022. Ese incremento estaría dado por el aumento en el área de producción, con varias opciones siendo Brasil la más importante, es donde se puede crecer más rápido en área, pero igual no se superaría un crecimiento mayor a un millón de hectáreas por año. Por lo tanto, esos 40 a 50 millones de toneladas de soja más que se necesitarán en los próximos años hay un 30% o 40%, por lo menos, que no lo dará el aumento del área de producción y habrá que lograrlo por el lado de la productividad. Ese fue el primer gran mensaje de este congreso, con un llamado a productores, técnicos, investigadores, empresas y políticos que forman parte de toda esta cadena a atender este gran desafío: se necesita alimentar al mundo, y satisfacer una demanda que sigue creciendo, porque aumenta la población y porque además hay un porcentaje muy importante de esa población que cambia los hábitos alimenticios y ese nuevo alimento que pasa a consumir justamente tiene alta demanda de proteína. En esos cinco días de congreso se trabajó mucho con presentaciones principalmente en genética, biotecnología, fertilización, enfermedades, plagas, rotación y problemas logísticos, porque no alcanza con tener un lugar donde lograr una productividad buena y estable, también hay que llevar esa mercadería en forma competitiva a un puerto o a un lugar en el que se industrialice y también hay que exportarla.

¿El crecimiento proyectado en qué medida tiene a China como responsable?
El 40% de ese crecimiento que se está proyectando se lo lleva China y mucha gente en el congreso cuestionó qué pasa si China desacelera su crecimiento. Lo primero que se contestó fue que sí, China puede desacelerar, pero sin lugar a duda no estará el mayor freno en los alimentos porque la alimentación es una necesidad y en todo caso se dará de baja a otras prioridades. Hoy está todo dado para que estemos nosotros en un lugar muy importante para todo el mundo y sobre todo para China, porque se necesita alimento proteico y la soja es el mejor, por excelencia. Uruguay está logrando un volumen cada vez más importante y con una productividad que va creciendo, aunque necesitamos crecer bastante más para ser competitivos. Tenemos desafíos enormes en toda la cadena, hay que darle sustentabilidad a esa productividad con rotación, con manejo y en ese sentido en Erro, como empresa, nos sentimos obligados a trabajar en ello. Desde la genética, con nuevos eventos tecnológicos y con el manejo que se da a través de la investigación y el desarrollo, apoyados por Don Mario, trabajamos para que el productor uruguayo sea más competitivo en un mundo cada vez más demandante.

¿Qué novedad destacaría de lo expuesto por Erro en la Expoactiva Nacional?
Lo más impactante son las nuevas variedades de soja Don Mario con la tecnología Intacta RR2 PRO, con el cual se logra por un lado incrementar la productividad por hectárea con respecto a la genética que hoy el productor tiene disponible y por otro se obtiene resistencia a las principales lagartas que atacan el cultivo de soja, permitiendo mejorar el manejo de dicho cultivo y sobre todo un menor uso de químicos. Estamos convencidos que esto será un impacto muy importante para el agro en Uruguay y en la región. En Erro ya estamos con un área de producción muy importante, trabajando muy fuerte en el desarrollo de esta nueva tecnología para cuando sea liberada contar con la mayor información posible y que el productor rápidamente pueda utilizarla y lograr resultados inmediatos.

¿Cómo evalúa la actual zafra de cultivos de verano?
Comenzamos muy bien, con una implantación de soja excelente, con una fecha de siembra espectacular, con lluvias en noviembre y diciembre hasta de más y un crecimiento vegetativo pocas veces visto en Uruguay. En el maíz sucedió lo mismo, sobre todo en los de primera que ya se están cosechando lográndose rendimientos por encima de la media normal para Uruguay. Para el caso dela soja el panorama se complicó en enero porque no llovió prácticamente nada en gran parte del país, por suerte el clima cambió hacia fin de febrero y se recuperó la humedad en el suelo, por lo tanto tuvimos 40 a 45 días sin lluvias y muchos cultivos entraron en estado reproductivo con estrés importante y se perdió algo de potencial productivo. A pesar de esto los cultivos se recuperaron y los rendimientos van a ser de buenos a muy buenos y quizás podamos tener volúmenes de producción superiores a los del año pasado.

Tras una zafra con dificultades, ¿qué perspectivas tiene para la próxima de cultivos de invierno?
Hoy estamos con una herida que se produjo en la última zafra, hubo problemas importantes en calidad y rendimiento y eso determinó pérdidas muy importantes para los productores. Por suerte el cultivo de verano es bueno y se podrá compensar, en soja, en maíz y en sorgo, así el productor podrá seguir reinvirtiendo en el sector, que es un tema muy importante. El ánimo está bien , pero cuando se habla de trigo, cebada o colza todavía queda un poco de sabor amargo y si bien se hará área en los tres cultivos, porque la rotación y el negocio lo exige, nos da la sensación que no serán áreas mayores a las que se hicieron el año pasado. Hay que ver cómo evoluciona el clima y también los precios internacionales para ver qué se concreta en estos cultivos. Esta historia se terminará de definir entre mayo y junio, luego de la cosecha de la soja.
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