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Les Luthiers es uno de los raros fenómenos en el mundo de continuidad de un grupo artístico mucho más allá de lo imaginable. Sus espectáculos fueron presenciados en vivo por varias generaciones de espectadores y fueron vistos en youtube por millones.

El público que los verá en el Conrad seguramente ya conoce todo o casi todo lo que verá, y sin embargo ya lo palpita, bien sea porque no los vio en vivo o porque quiere verlos una vez más.

Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich presentan una antología de clásicos del grupo, extraídos de los espectáculos Unen canto con Humor, Lutherías, Mastropiero que nunca, Bromato de Armonio y Viegésimo Aniversario.

En este espectáculo de 2011, en el que nunca falta un bonus track sorpresa, está el fragmento de ópera La hija de Escipión, la obra La comisión (Himnovaciones), el Bolero de los celos, la famosísima La bella y graciosa moza marchose a lavar la ropa. y el rap Los jóvenes de hoy en día.

Lo curioso es que no se trata (solo) de un show para nostálgicos. Quienes tengan curiosidad por saber de qué se trata Les Luthiers, deberían atreverse a ir sin visitar Youtube, a ser de los muy pocos privilegiados que lleguen al salón Punta del Este del Conrad sin saber con qué se van a encontrar. Después sí, valdrá la pena repasar el espectáculo en internet.

Puesto a justificar la antología, Núñez señala, en entrevista con el diario argentino Clarín: “Hay gente que no lo vio en el teatro y según lo que he leído por ahí ´es algo indescriptible´” y Mundstock agrega: “Es un material de mucho valor y creo que estamos haciendo un gran show”.

La crítica argentina en general coincide y el público también.

Chist! es un espectáculo de algo más de dos horas en el que se hacen números de música y teatro que tienen dos y tres décadas y siguen siendo irresistibles.

La elegancia de cada uno de los intérpretes, en la gestualidad, en los ritmos al hablar, en los smoking obligatorios, es la de siempre, así como la economía despojada de todo elemento escenográfico que no sea estrictamente imprescindible para el espectáculo.

Música y voces suenan como deben hacerlo y los espectáculos no son una improvisación basada en el recuerdo de aquellas buenas épocas, sino una verdadera antología de Les Luthiers.

También, como pasa con todas las selecciones, se trata de opciones arbitrarias y cada espectador pudo haber hecho una mejor, pero seguro que Chist! vale la pena.
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