El Uruguay laico, gratuito y obligatorio no necesariamente debe ser un país aislado, y de aquí que crea necesario tener una representación permanente ante el Estado Ciudad del Vaticano, una minúscula nación donde los códigos son otros. Daniel Ramada, embajador ante la Santa Sede, cuenta cómo Uruguay canaliza los vínculos entre la Iglesia universal y la local, gana más visibilidad ante las otras 181 naciones acreditadas y realiza –aunque no se crea– algunas gestiones comerciales.
“Uruguay sería muy omiso si perdiera visibilidad en este foro”
Daniel Ramada, embajador uruguayo ante la Santa Sede explicó el particular vínculo diplomático