¿Cuáles son las claves de la nueva etapa de El Tejar en Uruguay?
Hay un cambio del modelo del negocio buscando una mayor estabilidad entre la tierra arrendada y la tierra propia. Pasamos de una relación de tierra arrendada de cinco a uno, respecto a la propia, a una relación de dos a uno. Vamos a trabajar muy fuerte en estabilizar y viabilizar la producción agrícola con algún otro rubro, creciendo en el proyecto ganadero de la empresa, a través de un incremento de las cabezas de ganado en corrales de engorde. Además estamos buscando estabilizar los resultados con algunos proyectos de riego y mejorar la eficiencia en logística y comercialización de granos.
La disminución de la superficie a sembrar, al dejar de arrendar 50.000 de las 90.000 hectáreas que tenía El Tejar en Uruguay, ¿a qué obedece?
Es una decisión de la compañía, que no solo incluye a Uruguay. La realidad es que la alta valorización de la tierra, más la suba de la estructura de costos –tanto de los cultivos como de la logística– llevaron a que la inversión de capital por hectárea haya aumentado mucho. Prácticamente se multiplicó por tres en los últimos cinco años. La consecuencia es que un mal año climático o de mercados nos pone en una situación de riesgo. La compañía resolvió no estar tan expuesta a esos riesgos y dar estabilidad a los resultados por los próximos tres años.
¿Qué opinión tiene El Tejar sobre la puesta en marcha, ahora obligatoria, de los planes de uso y manejo de los suelos?
Estamos de acuerdo en la idea. Creemos que es positivo hacer algo con respecto a la conservación de los suelos. El proceso de implementación ha sido exitoso y ahora vendrán algunas etapas que serán muy importantes. Por ejemplo, los cultivos de gramíneas estivales a los valores actuales del mercado son de margen económico negativo en tierras arrendadas; habrá que ver qué acontece cuando los planes de uso y manejo provoquen un aumento del área de los cultivos de verano. Ese es un desafío grande que está en el horizonte, que lleva a que los sistemas tengan un menor margen económico por hectárea en una rotación de cultivos. No veo que por ahora el mercado lo esté tomando, pero lo tendrá que hacer dentro de dos años.
La apuesta a encerrar más ganado, además de aprovechar la expansión agrícola, ¿apuesta a la cuota europea de carne de alta calidad terminada a grano?
La Cuota 481 viabiliza terminar de engordar el ganado en un encierro, pero la decisión de la ganadería es porque creemos que va de la mano con la agricultura. La agricultura permite tener grano para la ganadería y a su vez nos posibilita, en el corral que tenemos en Vichadero y en el que poseemos en el límite de Paysandú con Tacuarembó, bajar los costos de logística y viabilizar cultivos que de otra forma sería difícil. Ganadería y agricultura van de la mano y ayudan a dar estabilidad a todo el sistema de producción.
¿En qué consiste el proyecto de riego que construirán en la zona de Villa del Carmen?
El año pasado comenzamos a regar 300 hectáreas de cultivos en Salto, en un proyecto que ahora está en una fase de ampliación, y para Villa del Carmen se está presentando otro proyecto para poder regar en los próximos años una superficie importante. Al igual que el resto de las inversiones, se busca hacer un uso más intensivo de los recursos propios, en busca de una estabilidad en la producción y en el resultado final de la empresa.
El riego de cultivos en Salto, ¿qué les permitió obtener?
El resultado de los cultivos este año fue muy bueno, con un año climático muy positivo. En las áreas de riego tuvimos un resultado muy bueno, sobre todo si tenemos en cuenta que son campos en el norte, con mucha fertilidad, donde la limitante son las altas temperaturas y el déficit hídrico temporal.
Asume como gerente general de El Tejar en Brasil. ¿Qué significa para usted la designación?
Es un desafío profesional. Nunca había pensado que me ocurriría algo así. Es un premio a todo el equipo de Tafilar, de El Tejar Uruguay, por los buenos resultados que se han logrado en los últimos años. Es un reconocimiento a esa gestión. Y un orgullo para mí y el equipo de Uruguay llegar a gerente general en una empresa que tiene el 70% de su producción en Brasil, con un país que es el segundo productor mundial de soja.
Con este cambio inesperado, ¿qué extrañará?
Lo primero que voy a extrañar es la familia, pues los primeros seis meses estaré viviendo solo en Brasil. Habrá que adaptarse a esa realidad.