A los 25 años pasó de ser administrativo en una empresa de transporte internacional a propietario de un camión para esa misma firma, manteniéndose en la doble función. Convencido de que "estaba en el camino" (como reza el actual eslogan de la empresa), a los pocos años amplió su flota y en 1984 obtuvo el permiso internacional propio para dedicarse por entero al transporte internacional hacia Brasil. Más tarde, lo logró también para Argentina, pero después de la crisis de 2002, se enfocó exclusivamente en Brasil debido al corte del puente Fray Bentos - Puerto Unzué. Considera que su diferencial es contar con un programa de mejora continua en capacitación permanente del personal, el diseño de la logística acorde para entregar en tiempo y forma la carga y la agilidad para solucionar los inconvenientes que se presenten. En 1995, Ardoino recibió el Premio Nacional de Calidad y desde 2010 se somete a los estándares exigidos por las normas ISO 9001. La Dirección Nacional de Aduanas, en 2014, la certificó como Operador Económico Calificado, con lo que fue la primera del sector en recibirlo y la sexta en el país. Esto le permite mayor celeridad en la ejecución de los trámites, al reconocer que cumple con los estándares de seguridad y buena gestión de la cadena logística, de la administración y de los estados financieros.
¿Cómo encuentra la economía y cómo impacta en su negocio? Vemos un momento recesivo, no de crisis; producto de la crisis política que atraviesa Brasil. En los últimos tres meses, el movimiento comercial dentro de mi empresa descendió 50% en carga de exportación y 15% en la de importación. Uruguay está bastante saneado, es decir, está sin grandes deudas, al igual que las familias en general; por eso lo veo bien. Esa visión coincide con los mensajes del gobierno y de los analistas.
¿Cómo sobrevivió a las crisis de 1999 y 2002? Se salió con mucha precaución, estudio de la situación y mucho trabajo. Además de tener como norte la mejora continua del servicio y la excelencia.
¿Qué opina del Mercosur? Que puede y debe rendir más. No avanza con la rapidez que todos esperamos. Hay asimetrías con colegas del mismo rubro en otros países: tenemos combustibles más caros e impuestos elevados. Para mejorarlo habría que desburocratizar trámites y revisar los aranceles en las fronteras que llevan hasta 24 horas de espera. Aunque desde que el país ingresó, el intercambio de productos ha crecido en forma considerable. ¿Cómo incide la actual devaluación del real? Impacta mucho al distorsionar el mercado y el valor de los fletes. Brasil comenzó a comprar menos y los importadores consiguen mejores precios para colocar sus productos. ¿Qué planes tiene para el futuro cercano? Nos vamos a instalar en la Ruta 101, kilómetro 25, cerca del Aeropuerto Internacional de Carrasco, sumándolo al depósito que ya tenemos en el Chuy. Allí construiremos oficinas y depósitos para realizar logística de carga. La inversión será de U$S 6 millones, y se avanzará en las obras acompañando la situación económica de la región. Al momento adquirimos un predio de seis hectáreas, que en 2016 estará listo para comenzar a operar. En una primera etapa, servirá únicamente para el mantenimiento de vehículos; en una segunda y ya sin fechas previstas, se instalarán las oficinas y personal; en una tercera, la zona de transferencia de cargas; y por último, el área para el almacenaje y la distribución. Esto permitirá ampliar la capacidad de transferencia de descargas, almacenaje y distribución. l