25 de agosto de 1825

Nuestra historia nos enseña la lucha por la libertad

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24 de agosto de 2018 a las 05:00

Había una vez una niña que había nacido en campaña, un 25 de agosto. Como era costumbre entonces, desde la población más cercana ese día era recibido con bombas de estruendo. Pasado el tiempo le contaron a la pequeña que era el saludo que le enviaban por su cumpleaños. Pero la niña creció y cuando fue a la escuela aprendió bien la lección. El 25 de agosto se conmemora la Declaratoria de nuestra Independencia y, era además su cumpleaños.

Nuestra historia nos enseña la lucha por la libertad. Lejos quedan aquellos meses de 1825 y la actuación del presbítero Juan Francisco Larrobla. Sé que en otro país, para silenciar la presencia de sacerdotes se menciona a un "doctor" o "presbítero" como fundador de una Universidad. En la mente sencilla de mujeres y hombres de 1825, el "padre" Larrobla fue el presidente de la Honorable Sala de Representantes de la Provincia Oriental.

La Declaratoria utiliza términos jurídicos muy precisos que vienen de muy lejos, del mismo Derecho Romano. Así dice: "írritos , nulos, disueltos y de ningún valor para siempre todos los actos de incorporación, reconocimientos, aclamaciones y juramentos, arrancados a los Pueblos de la Provincia Oriental por la violencia de la fuerza, unido a la perfidia de los intrusos poderes de Portugal y Brasil".

Habían pasado algún unos pocos meses desde el desembarco de Juan Antonio Lavalleja y los Treinta y tres orientales. Unida a la fuerte afirmación de írritos, nulos, disueltos y sin ningún valor, Uruguay asomó a la independencia y fijó el color de un pabellón compuesto por tres franjas horizontales celeste, blanca y punzó.

Han sido muchos los años que dediqué a la Historia del Derecho. Respeto mucho las investigaciones de quienes opinan que el 25 de agosto no puede considerarse la fecha grande de nuestra nacionalidad. No obstante vuelvo con rigor a los antecedentes patrios y me apoyo en una afirmación valorativa. Tiempo es ya para que aceptemos el reto de nuestra historia. Vienen a mi memoria las palabras sencillas y reconozco que llega el eco de unos hombres que en Piedra Alta, a orillas del Santa Lucía, declararon "de hecho y de derecho, libre e independiente del Rey de Portugal, del Emperador del Brasil y de cualquier otro del universo" a esta tierra nuestra.

Las niñas y los niños en las escuelas volverán a encenderse en el amor a la Patria y de un punto a otro de nuestro territorio todos volveremos a sentirnos orientales. Vuelven a mi memoria aquellos sencillos versos de "Patria es la tierra donde se ha sufrido/ Patria es la tierra donde se ha soñado/ Patria es la tierra donde se ha luchado/ Patria es la tierra donde se ha nacido".

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