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La vendimia de 2013, muy próxima a concluir pues resta recoger poca uva, “produjo una cosecha de calidad muy buena, excelente en muchos casos”, afirmó a El Observador el enólogo José María Lez, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi).

Este año se recogieron de las vides 90 millones de kilos de uva, mucho menos que los 141 millones de kilos logrados en 2012, en el marco de una cosecha históricamente ubicada en los 120 millones de kilos.

Por lo tanto, precisó Lez, “no habrá problemas para abastecer al mercado local y externo ni habrá incidencia en el tema precios; eso no tendría por qué suceder, porque Uruguay en sus producciones ha ido teniendo un stock suficiente. Incluso el año pasado estuvo unos 20 millones de kilos por encima de la media y ahora está unos 30 millones por debajo; por lo tanto el stock más o menos se equipara”.

La diferencia de una vendimia a otra en el volumen de producción (51 millones de kilos de uva) obedece, sobre todo, a dos factores. Por un lado, el denominado “factor año”, es decir, una menor producción esperada que deriva de una primavera más seca, temas de floración u otras circunstancias como las fitosanitarias. El otro factor fue la granizada que hubo el 24 de enero pasado.

Este año aportaron el producto 1.700 viticultores y elaboraron vino 215 bodegas, entre las cuales algunas hacen ambas cosas: plantan y vinifican.

Con los 90 millones de kilos de uva obtenidos en la presente vendimia se estima que se podrán elaborar unos 70 millones de litros de vino.

La aspiración del Inavi es lograr la exportación de 20 a 25 millones de litros, un volumen similar al de 2012 y muy superior a los antecedentes (apenas unos tres millones), lo cual se considera valioso aunque no se produzca un crecimiento.

En ese sentido, se apostará a llegar a mercados como Rusia, China, Japón, Corea, Canadá y Brasil, procurando enviar cada vez con más valor agregado, para ir captando precios mejores, “manteniendo una línea de trabajo que es clara y fundamental para que el sector evolucione”.

El grueso del vino a exportar irá a granel, pero se tiene la intención de ir enviando cada vez más vino envasado y en tal sentido están encaminadas las gestiones.

En relación al vino fino de alta calidad, botellas que se negocian en dólares y a precios elevados, el volumen exportado se mantiene en cifras similares, no muy relevantes, “y también estamos trabajando para crecer en ese sentido. El desafío es que el sector en la exportación se encamine hacia esa clase de exportación”.

Lez informó que el viticultor como precio de referencia recibió $ 7 por kilo de uva para las variedades Merlot y similares, lo cual “anda ahí” al cubrir el costo productivo, lo cual depende del manejo, de cuántos kilos por hectárea se cosecharon e incluso de cómo incidió la granizada.
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