A la falta de pediatras se suman carencias edilicias en el Pereira
Neonatólogos y pediatras intensivistas deben correr las incubadoras porque se descascaran los techos
Si hay algo que nos han dicho y repetido, tanto desde la dirección del hospital (Pereira Rossell) como desde ASSE, es que nos quedemos tranquilos porque plata, en este momento, hay”. Las palabras del presidente de la Sociedad Uruguaya de Neonatología y Pediatría Intensiva (Sunpi), Wilson Guillén, vienen cargadas de impotencia y de hartazgo. No quieren más promesas que no se cumplan, ni más “diálogos de sordos” con las autoridades. “Son ellos los que tienen el poder y los recursos”, lamentan.
En cuidados intensivos sucede lo mismo: “techos en mal estado, piletas que no funcionan, falta de materiales”. Y en la Unidad de Cuidados Intensivos de Niños (UCIN), donde se atiende a niños mayores de un mes, también denuncian “vestuario de enfermería en malas condiciones, humedades, filtraciones de agua, mala ventilación y (falta de) calefacción”.
Willén dijo a El Observador que los jefes de servicio de estas áreas denunciaron las carencias ante sus superiores “permanentemente y sin respuesta”. Y agregó que son situaciones que se arrastran de varios años atrás.
Diez días de plazo
Buena parte de los reclamos es histórica. En un comunicado de agosto del año pasado también señalaron que estaban trabajando “al límite de lo ético y de lo moral”. Entonces veían que sencillamente no podrían cubrir las guardias si no se tomaban medidas urgentes.
“Desde la denuncia hecha el año pasado, la Sunpi no ha cesado de recorrer el camino del diálogo y la negociación para encontrar soluciones”, alegan. Incluso presentaron un extenso documento de diagnóstico y posibles soluciones que entregaron a las autoridades hace unos meses y que está colgado en el sitio web de la Sunpi.
Por eso insisten en que hay “una total ausencia de previsiones para el invierno en Salud Pública”, “mala gestión de la autoridades (entiéndase Ministerio de Salud Pública, ASSE y Hospital Pereira Rossell)”, y “políticas de gestión basadas en ‘apagar incendios’ con un despilfarro del dinero público, pagándose cifras elevadas por estadía de niños en CTI privados”, entre otras cosas.
En el caso de los CTI pediátricos lo que falta no son camas, sino personal para atenderlas. Hace un año que en la UCIN existe un área nueva de seis camas para pacientes críticos que no se utiliza por falta de recursos humanos. “Nunca se hizo entrega formal de la obra y llegó a funcionar hasta hace poco como dormitorio de los médicos, porque sus dormitorios se llovían”, se señala en la carta.
Los médicos entienden que la solución es de largo aliento, porque solo mejorará la situación si la especialidad recobra el atractivo que tenía hace 15 años, de modo que los estudiantes vuelven a elegirla (ver nota aparte).
En tanto, creen que se pueden tomar algunas medidas paliativas. Una de ellas es la creación de cargos de alta dedicación, algo que también propone el Sindicato Médico.
Tras la advertencia de agosto de 2011, los pediatras intensivistas y neonatólogos lograron que se crearan seis de estos cargos en la UCIN y siete en el Servicio de Recién Nacidos. Willén admite que fue un avance pero asegura que se precisan muchos más y reivindica, también, que esos cargos sean presupuestados, ya que hoy trabajan en régimen de Comisión de Apoyo.
“Si seguimos así, tendremos que derivar a las embarazadas de alto riesgo a otras instituciones, porque sus niños no pueden nacer en estas condiciones”, consideró el especialista.
Ahora la Sunpi espera una respuesta de ASSE en menos de 10 días. De lo contrario se reunirá en asamblea para evaluar qué hacer.
761
ATENCIÓN. Según cálculos de la Sunpi, hay 761 niños por cada pediatra en Uruguay, y cada 19 pediatras solo uno es intensivista. Son 740.159 los niños en el país.