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El clásico que Barcelona le ganó el domingo a Real Madrid en el Camp Nou, para sentenciar LaLiga de España, al sacarle 12 puntos de ventaja a los merengues, tuvo una particular incidencia. 

La transmisión oficial del partido puso una cámara fija en cada uno de los bancos de suplentes. 

Las mismas fueron rápidamente advertidas por los jugadores e integrantes del cuerpo técnico de ambas instituciones. 

La incomodad que se notó fue manifiesta. 

Jordi Alba en Barcelona ordenó tapar la cámara. 

Lo mimo hizo Dani Ceballos en Real Madrid. 

Ambos equipos utilizaron chalecos de entrenamiento para tapar las cámaras y evitar que cualquier exabrupto quedara registrado. 

 

 

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