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“El 3,3%. Ese es el que me gusta”, le dijo el líder del Partido Independiente (PI), Pablo Mieres, a uno de sus votantes en su sede mientras miraba los resultados primarios de votación en la televisión. Es que, según las proyecciones de las encuestadoras, con ese porcentaje el PI logró obtener tres bancas en la Cámara de Diputados y una en el Senado, convirtiendo al partido en un jugador clave en el próximo Parlamento.

“¿Cómo vamos?”, preguntó una militante a otro. “Esto depende del canal de televisión que se mire”, le respondió. Mientras algunas encuestadores, pasada la hora 20.30, daban un porcentaje por encima del 3%, otras apenas llegaban al 2,8%. Fue por ese motivo que Mieres esperó más de una hora para hacer declaraciones.

“El PI ha crecido. Ha crecido electoralmente y ha crecido en su representación parlamentaria. No podemos todavía confirmar si el objetivo de estar presentes en las dos cámaras se va a verificar, pero ciertamente vamos a aumentar nuestra bancada en la Cámara de Diputados y tenemos expectativa de que finalmente se confirme lo otro (llegar al Senado)”, dijo.

Con el Frente Amplio (FA) sin mayoría parlamentaria –según los datos de las encuestadoras al cierre de esta edición–, el PI se transformará en su objetivo principal a la hora de negociar para lograr mayor gobernabilidad en caso de ganar la segunda vuelta en noviembre. Y para Mieres eso representa una “gran responsabilidad”.

“No se nos escapa la responsabilidad que el partido va a tener en el próximo período de gobierno. Vamos a ser muy firmes, muy claros y muy enérgicos en la defensa de nuestras propuestas, de las que creemos que son las mejores para el país. Así lo vamos a sostener”, exclamó entre aplausos y gritos de “¡Vamos el PI!”.

De acuerdo a las encuestadoras Cifra, Equipos y Factum, Mieres será senador. Para que el PI no llegue a obtener un puesto en el Senado, debería perder 0,2% de la peor proyección de los resultados. Sin embargo, no festejó porque prefirió esperar a tener total certeza. “Felicitaciones”, le decían algunos de los que fueron a esperar los resultados con él. Mieres respondía, con una sonrisa marcada, que aún no quería que lo felicitaran.

Más temprano, cuando fue a votar al colegio Adoratrices, sobre la hora 13, la percepción de Mieres era positiva pero a la vez recatada: “Estamos mejor desde todo punto de vista, pero la gente vota y la gente es la que habla”, dijo.

Con tres diputados y Mieres como senador, los demás partidos los tendrán presentes en cada instancia parlamentaria. De todos modos, seguirán manteniéndonse “independientes”. “Los candidatos finalistas que hoy van a la segunda vuelta (Partido Nacional y Frente Amplio) han sido muy cautos y yo diría prudentes y muy prolijos con nosotros”, expresó, y agregó: “No ha habido ningún intento de aproximación. Siempre nos han tratado con respeto y nosotros los respetamos también a ellos”.

El presidente del PI dijo que ni el Frente Amplio ni el Partido Nacional le han ofrecido un cargo de confianza en caso de que cualquiera de los dos llegue al gobierno.

“El tema no son cargos. Acá el tema del Partido Independiente son las propuestas que tiene que encarar en el próximo tiempo. Esas propuestas las tendremos que hablar en cualquier caso con el presidente que resulte electo en noviembre”, sostuvo.

Mieres dijo, además, que habrá diálogo entre quien resulte electo presidente en el balotaje y el PI. “Si llama para charlar, obviamente vamos a conversar”, afirmó.

A la espera del balotaje

La próxima semana se reunirán los principales dirigentes del PI para discutir a quién apoyan en la segunda vuelta. “Ninguno va a adelantar nada hasta que el Partido Independiente analice la nueva realidad y luego informe a la ciudadanía cuál es nuestra opinión”, dijo.

Más allá de la decisión que tomen, el líder del PI sostuvo que no será un “mandato” porque "la gente es libre".

A pesar de que Mieres no se animó a festejar, el ambiente en la sede pasó de tranquilidad y caras serias a gritos y sonrisas. “¡Arriba!”, se escuchaba cada vez que aparecía una lista del PI en la televisión.

Fueron llegando de a poco y llenaron un salón alejado de la prensa, permaneciendo a puertas cerradas. Con los resultados de algunas encuestadoras hubo gritos de alegría. Con los de otras, reproches.

“¿Qué pasa con las encuestas?”, se preguntaba una militante. Pero el final de la jornada fue de abrazos, besos, saludos y mucha expectativa.

Mieres esperaba la jornada de hoy con ansiedad, pero sin nervios: “Yo nunca perdí el sueño. Sin duda que hay que estar esperando, y la probabilidad está ahí”.

Temas:

Decisión 2014

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