En la audiencia de alegatos, la abogada Gonda planteó que la maniobra de la falsificación de las firmas ocasionó un perjuicio al padre de la niña, ya que se vulneraron todas las garantías del debido proceso. El padre "no fue parte del expediente, no tuvo defensa alguna" y que se trató de un proceso judicial que "se siguió a sus espaldas".
"No cabe duda que existió fraude de tal magnitud que se le falsificó la firma al padre y a una profesional", afirmó.
Si bien aún no se ha podido determinar quien falsificó la firma del padre, Suárez negó haberlo hecho, aunque admitió que falsificó la de su socia, la abogada Rosario Sánchez. La madre de la niña está siendo indagada como responsable porque ella dijo en la anterior audiencia ante la Suprema Corte haber recabado la firma de su expareja e insistió en que la firma era verdadera.
Por ese motivo, Gonda argumentó que la madre de la niña "continuó sosteniendo la mentira" y pidió que se la condene en costas y costos, lo que significa que deba hacerse cargo de los gastos del juicio de las dos partes.
Los abogados Martín Etcheverry y Daniel Burgos, en representación de la madre de la niña, admitieron que dado que ahora se sabe que las firmas son falsas, no se oponen a que se anule el juicio. Aún así presentaron un recurso planteando que la defensora de la niña debió ser citada y que eso anularía el juicio de revisión.
Pero la presidenta de la Suprema Corte, Elena Martínez, le respondió a la defensa que resolverán sobre ese recurso al dictar la sentencia. El expediente pasó ahora a estudio de los ministros para que se pronuncien.