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¿Cómo llega a trabajar para el gobierno en el tema Pluna?

El 5 de julio de 2012 me llama la gente del Ministerio de Economía diciéndome que habían tomado la decisión de cerrar Pluna. Me preguntaron qué pasaría con un concurso, y respondí que el escenario era funesto. Por eso vimos opciones alternativas que no llevaran al concurso. Mi asesoramiento, con total sinceridad, fue que el gobierno a través de la ley de concurso tenía que: 1) mantener las aeronaves; 2) conseguir a alguien que las vuele; 3) buscar una salida para los trabajadores. Incluso se pensó buscar una salida para los pasajeros dentro de la ley, que yo no la redacté, sino que asesoré a redactarla con esos parámetros que perseguía el Poder Ejecutivo.

¿Cómo que no la redactó?

La ley terminó en el Parlamento cambiando, lo que tampoco ayudó… Yo fui redactor de la actual ley de concurso, o sea que, de alguna manera, el gobierno me consideró una referencia en este tema. La ley de Pluna procuró ser una solución. El proyecto tuvo el problema que, en realidad, todo el mundo tenía la expectativa de que podía haber una mayor cantidad de interesados en crear una compañía, de los que realmente hubo.

¿Hubo exceso de expectativas?

Sí. Era una compañía que podía volar rutas rentables, con financiamiento muy noble para quedarse con los activos, porque Pluna Ente iba a seguir garantizando los pasivos con el Scotiabank.

Cuando hizo la ley, ¿no se preguntó si podía ser inconstitucional?

La valoración que hicimos es que había un razonable camino de defensa para sostener que esa ley era constitucional. Que existía una contingencia y que hubiera cuestionamientos sí, pero la alternativa de poder tener en 60 días una nueva aerolínea en funcionamiento solucionaba muchos más problemas que aquellos que podría haber creado una inconstitucionalidad de la ley. Al final, la valoración material y económica de quiénes son los que puedan reclamar y cuál es el costo, a los efectos de una declaración de inconstitucionalidad, eran infinitamente más bajos que los temas que estaban en juego en ese momento. La alternativa, como lo dije en la Corte con total y absoluta sinceridad, era quedarnos con un concurso con aviones que no valían nada, quedarnos con todos los pasivos por pagar, con los trabajadores sin trabajo, con los pasajeros sin pasajes; el escenario alternativo era ese, al final todo eso no pasó.

¿Pero eran conscientes de una contingencia de inconstitucionalidad?

Siempre en esas cosas se pueden plantear esas posibilidades.

¿No le mostró la ley a expertos constitucionalistas?

El problema de involucrar a mucha gente es que es muy difícil después de manejar.

¿Usted está tranquilo con el trabajo que hizo puntual en la ley?

Sí, estoy absolutamente tranquilo. Creo que el resultado, en todas estas cosas, siempre es opinable, y vuelvo a repetir mi mayor respeto a la Corte y a la sentencia que es fundada y bien redactada. No es un tema teórico-jurídico lo que estaba en juego, sino cuál era la solución y herramienta jurídica más eficiente. Hay un tema central en todo este asunto, que es cuando existe o no existe un interés general para limitar derechos de los ciudadanos. La Constitución habilita que las leyes puedan establecer restricciones a los derechos fundamentales por razones de interés general, el único derecho que no admite esto es el derecho a la vida. El valorar cuando existe o no un interés general es un tema muy sutil.

¿Considera correcto haber cobrado US$ 400.000 por la ley?

Cuánto cobro o cuánto no cobro me gustaría no hablarlo en la prensa, porque no hago declaraciones de cuánto cobro. Yo no cobré por hacer una ley, a mí me contrataron para encontrar y apoyar jurídicamente una salida y de hecho hace un año y medio estamos trabajando en este tema y trabajamos en la presentación del concurso, que se detuvo, pero vamos a tener que seguir trabajando. Hay 300 escritos que están en despacho trancados en este año y medio, que en cualquier momento van a empezar a bajar. En el Parlamento se dicen y repiten muchas cosas que no se deberían decir, como poner en tela de juicio de que le compraron la pluma a uno por esa plata. En realidad, lo que hay es un trabajo profesional de un equipo de gente y eso es lo que está remunerado.

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