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Las restricciones al comercio impuestas por Argentina llevaron al gobierno a acelerar la concreción de los subsidios a la industria de la vestimenta, que mantiene exportaciones trancadas a ese destino por US$ 10 millones. Esos apoyos pueden ampliarse a otros sectores al tiempo que se define la concreción de acuerdos comerciales con otros países.

En una semana estará pronto el decreto que reglamentará la ley aprobada en diciembre que regulará la entrega de apoyos económicos al sector textil por US$ 27,5 millones en siete años. De ese total, US$ 10 millones se entregaran en los dos primeros años, informó ayer a El Observador, Sebastian Torres, director nacional de Industrias.

El jerarca comentó que si de detectan otras industrias con problemas por medidas argentinas, los ministros del Gabinete Productivo analizarán si recurren también a esa herramienta. Para obtener el subsidio, las empresas de la vestimenta deberán inscribirse en un registro y estar al día en sus aportes al fisco. La asistencia se dividirá en tercios. Una parte irá a los empresarios, otra a los trabajadores y la tercera apoyará proyectos de inversión.

Desde la Cámara de la Vestimenta, su presidente, Elbio Fuscaldo dijo ayer a El Observador que los subsidios “terminaron siendo una solución remendada, de un proyecto bueno para una situación planteada hace 4 años, no para la actual”. Consideró además que los montos que recibirán son “totalmente insuficientes”.

El gobierno ordenó además contratar un estudio sobre los mercados alternativos que tiene la vestimenta. Se espera en un plazo de dos meses, no sólo tener esa lista, sino definir los apoyos oficiales que puedan ofrecerse para facilitar el ingreso.

Otro de los análisis oficiales en marcha refiere al impacto que tendrá la restricción argentina a la importación de servicios. Desde el 1º de abril, se exigirá una declaración anticipada por la contratación de servicios mayores a

US$ 100 mil anuales o que impliquen pagos de US$ 10 mil mensuales.

Para los exportadores locales, la alternativa a Argentina son “otros mercados”, dijo a El Observador, Alvaro Queijo, directivo de la Unión de Exportadores. Recordó además que más allá de las restricciones, Uruguay enfrenta una pérdida de competitividad que no debe perderse de vista.

Mientras se tratan de resolver los problemas en la región, la apuesta paralela es ingresar a otros mercados, sin que eso signifique afectar la relación con el Mercosur.

Además de la India, que mencionó el presidente José Mujica para establecer un acuerdo junto a Brasil, apareció Nueva Zelanda en la lista, según informó a El Observador una fuente de Presidencia.

En este marco, el prosecretario, Diego Cánepa, está actualmente en viaje oficial en el país insular, un destino que visitó Mujica y cuyo modelo de modernidad puso de ejemplo. Nueva Zelanda, de características productivas similares a Uruguay, tiene su eje de acción en Asia y su vinculación directa es con Australia, Japón, China, India y Vietnam, mercados a los que Uruguay quiere llegar con más fuerza. Por eso la cancillería tiene previsto abrir una embajada en Vietnam según se confirmó en la memoria anual de ese ministerio.

Pero la realidad del Mercosur –destino de un cuarto de las exportaciones totales del país– reflotó la idea de acercarse a EEUU, y el gobierno tomó nota de las señales recibidas por jerarcas de aquel país.

En febrero, Julissa Reynoso, designada por el presidente Barack Obama para ser la embajadora en Montevideo, habló ante el Congreso de su país sobre la relación comercial con Uruguay. En su exposición dijo que hará consultas con jerarcas del gobierno de Mujica para “seguir trabajando de una forma seria con la negociación de un Tratado de Libre Comercio (TLC)”.

El secretario de la presidencia, Alberto Breccia, señaló ayer a radio Universal que en lenguaje diplomático eso significa “que están con los brazos abiertos”. “Y Uruguay también tiene los brazos abiertos y va a negociar con quien le sirva negociar”, afirmó.

En 2006, cuando bajo el gobierno de Tabaré Vázquez se insinuó la idea de negociar un TLC con EEUU, las críticas del Mercosur y el Frente Amplio llevaron al entonces presidente a desistir.
En el nuevo contexto “con los mecanismos del Mercosur que se están viendo alterados”, dijo Breccia, cobra fuerza la idea de Mujica de negociar “con el primero que se distraiga, y en ese marco aparece México y Estados Unidos” afirmó. En la entrevista, Breccia también marcó que el gobierno “no está ideológicamente cerrado a nada” más allá que un TLC con EEUU lo ve “complejo de negociar”. Según consultas de El Observador con empresarios de la Cámara de Comercio Uruguay- EEUU el tema no está arriba de la mesa.
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