Si a usted le hicieron creer que menos es más, le mintieron. A medida que el mundo occidental –con Estados Unidos liderando la batuta de cómo debemos comportarnos– corre para llegar a determinadas metas productivas entendemos que el lema de estos tiempos es "Más es más y cuanto más, mejor". Tenemos que ser mejores en el liceo, en la universidad, en el trabajo, en los deportes, en las tareas de la casa, en la educación de los niños. Es urgente que seamos, también, más productivos. Hay un bicho cerebral que nos ordena a los gritos: "Más, necesito más, insaciablemente más". Y así aparece la presión. ¿La conoce? ¿Alguna vez escuchó hablar de ella? ¿Sintió el hormigueo en las manos? ¿El corazón latir como si tuviera taquicardia? ¿La necesidad de dormir menos para hacer más? ¿La obligación de estar más concentrado, más focalizado después de estar incontables horas frente a una computadora para absorber toda la información necesaria para el examen del doctorado que hay que dar al día siguiente? ¿La sensación de angustia en el medio del pecho porque no se llega, jamás se llega? En el norte, en ese país todopoderoso, encontraron la pastilla que anula de un plumazo todas estas preguntas y que, por supuesto, da la solución.
Adderall o la droga del éxito
Take your pills, documental de Netflix, resume en 90 minutos uno de los grandes conflictos de esta era: cómo hacer para producir más y mejor