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Come las calorías justas, calculadas para ti y no para una amiga, al comienzo del tratamiento y luego ajustadas a tu evolución. Recordando aquello del peso como resultado de lo que como (ingreso) y gasto ( egreso).

Utiliza las cantidades y frecuencias adecuadas, pero sin eliminar los hidratos de carbono de “ larga duración” harinas, pastas, arroz evitando los “rápidos” azucar y los alimentos que la contienen en grandes cantidades : refrescos, dulces, golosinas, bizcochos, galletitas dulces, chocolates.

Cuida las cantidades de grasas de la dieta sin eliminarlas por completo.

No pases ni un solo día sin frutas y verduras en cualquier época del año.

No dejes de comer varias veces al día, sin saltear comidas ni picotear a cada rato. Hay que arrancar el día con un desayuno para evitar la baja energía en la tarde y las ansiedades en las últimas horas del día.

Gratificate con cuadraditos de chocolate, si podes resistir la tabletas entera.

Acordate de usar condimentos suaves que te ayudan a sentirte satisfecho.

Y por último pero no menos importante no te olvides de variar la rutina para no aburrirte.

Tener una mínima planificación del menú te ayuda a no repetir preparaciones!!

Tomadas en forma aislada no influyen en forma determinante en los resultados, corregidas en conjunto llevan a tu organismo a que perciba que algo está cambiando y responda como esperamos.

Temas:

Salud

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