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La compra sideral de US$ 4.050 millones (más del 15% de la deuda pública uruguaya, por ejemplo) de la productora Lucasfilm, cerno de George Lucas y su factoría galácticaimplica que el director de la saga de Star wars lega los derechos de futuras películas y reinvenciones sobre su niño más mimado.

La franquicia de Star wars, que consiste hasta ahora en tres películas que se sucedieron entre 1977 y 1983, más otras tres que se filmaron entre 2002 y 2008, ha generado hasta unos US$ 4.380 millones, lo que la convierte en la tercera en la lista de sagas con más ganancias de taquilla de la historia.

Quizás debido a las críticas que recibió por parte de la prensa y del público fanático, quizás porque cree que es lo mejor para las futuras historias o quizás porque simplemente ya le aburrió toda la cuestión, Lucas vendió el combo que lo lanzó a la fama y ahora queda en una posición de “consultor creativo” de Disney en lo concerniente al desarrollo de las próximas películas.

Los más críticos del trabajo de lucas podrán decir que nuevos directores con talento le pueden aportar el soplo de oxígeno fresco que están necesitando esas historias con espadas de luz.

No tan raro
Más allá de lo abultado de la cifra, la noticia de la compra de Disney impresiona por el celo con que Lucas había atesorado todos los detalles referidos a la saga interestelar. Star wars es (y seguramente) será su creación más importante.

Pero estos legados, untados por cheques con decenas de ceros, no son tan extraños en el tortuoso mundo del espectáculo. Lucas es un director que hasta ahora manejaba un control total sobre su obra. Pero a lo largo de la historia del cine y la televisión, otros creadores han visto cómo algunas de sus creaciones tomaron otros caminos y fueron trabajadas por otros realizadores.

Por ejemplo, el escritor Bob Kane y el dibujante Bill Finger, creadores del personaje Batman, trabajaron para DC Comics hasta que vendieron sus derechos a televisión para la serie que se hizo en la década del 60. Si bien la historia había sido llevada al cine en 1966 con el mítico Adam West, fue Tim Burton quien en 1989 la desempolvó y adaptó la anécdota del hombre murciélago a la pantalla grande, con Jack Nicholson, Michael Keaton y Kim Bassinger como actores.

El éxito fue tal que sin querer se creó una franquicia hipertaquillera, que tuvo una continuación tres años después, bajo la mano de Burton. En 1995 y en 1997, Joel Schumacher se encargó de dejar las cosas en estado lastimoso, Val Kilmer mediante. Y fue Christopher Nolan quien con su trilogía puso las cosas en su lugar y revitalizó a la historia creada en el lejano 1939.

Los ejemplos abundan y si bien no son exactamente iguales a los de Lucas, se conectan ya que comparten el haber sido historias que continuaron su vida y renovaron sus argumentos en otras manos y cabezas.

El caso de la escritora JK Rowling, creadora de la saga de Harry Potter, también es vinculable a este ejemplo. La franquicia que creó es la primera en la lista de recaudación taquillera de la historia.

Ian Fleming escribió 14 novelas del agente 007, pero con Operación Skyfall, que se estrena hoy, van 25 películas de la franquicia, que es la segunda en orden de taquilla. O sea, que se filmó casi el doble de lo que Fleming escribió.

¿Será que las sagas son el presente y el futuro de Hollywood o un signo decadente de que las ideas se están secando bajo el sol radiante de California?
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