La ONU pidió a las autoridades de todos los países que anticipen las consecuencias del fenómeno meteorológico de El Niño, que acaba de empezar, “para salvar vidas y medios de subsistencia”.
La ONU pidió a las autoridades de todos los países que anticipen las consecuencias del fenómeno meteorológico de El Niño, que acaba de empezar, “para salvar vidas y medios de subsistencia”.
Este fenómeno, que se asocia con el aumento de las temperaturas mundiales, continuará todo el año con una intensidad que debería ser, “por lo menos, moderada”, señaló la ONU al anunciar el inicio del episodio.
La Administración Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) ya anunció el 8 de junio el inicio oficial de El Niño, advirtiendo que su desarrollo “podría generar nuevos récords de temperaturas” en ciertas regiones.
Pese a que la combinación de El Niño y el cambio climático provocaron que 2016 fuera el año más cálido jamás registrado, hay un 93% de probabilidades de que al menos un año hasta 2026 supere este registro, y un 50% de probabilidades de que la temperatura global alcance temporalmente los 1,5°C por encima de la era preindustrial, según un estudio del Servicio Meteorológico Nacional del Reino Unido, el principal centro de predicciones climáticas anuales de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
En algunas zonas del sur de América latina, del sur de los Estados Unidos, en el Cuerno de África y en Asia central, El Niño está relacionado con un aumento de precipitaciones. Y puede provocar sequías en Australia, Indonesia y en sectores del Sudeste Asiático y Centroamérica.
En cambio, sus aguas calientes pueden alimentar huracanes en el centro y este del océano Pacífico, y pueden frenar las formaciones de estos ciclones en el Atlántico.
Los efectos en las temperaturas mundiales suelen notarse al año siguiente del desarrollo del fenómeno.
“La llegada de El Niño aumentará de forma considerable la probabilidad de batir récords de temperatura y de activar un calor más extremo en numerosas regiones del mundo y en los océanos”, alertó Petteri Taalas, secretario General de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Este anuncio del episodio de El Niño “es una señal para los gobiernos del mundo para que se preparen a limitar los efectos en nuestra salud, nuestros ecosistemas y nuestras economías”, añadió el responsable de esta agencia especializada de la ONU.
Por ello, señaló, son importantes los sistemas de alerta precoces y las medidas de anticipación de los fenómenos meteorológicos extremos “para salvar vidas y medios de subsistencia”.
El Niño de 2018-2019 dio lugar a un episodio especialmente largo de casi tres años de La Niña, que provoca los efectos contrarios, entre ellos una baja de las temperaturas.
El Niño se produce, de media, cada dos a siete años, y suele durar entre nueve y doce meses. Se trata de un fenómeno climático natural asociado al calentamiento de las temperaturas de superficie del océano, en el centro y el este del Pacífico tropical. Pero el episodio actual “se inscribe sin embargo en el contexto de un clima modificado por las actividades humanas”, precisó la OMM.
Con la perspectiva de este fenómeno, la organización pronosticó en mayo que al menos uno de los próximos cinco años, y el lustro entre 2023 y 2027 en su conjunto, serían los más calurosos jamás registrados.
También estimó en un 66% la probabilidad de que la temperatura promedio anual de la superficie de la Tierra supere en 1,5°C los niveles preindustriales durante al menos uno de esos cinco años.
“Esto no quiere decir que, en los cinco próximos años, superaremos el nivel de 1,5°C especificado en el Acuerdo de París, ya que este acuerdo hace referencia a un calentamiento a larga plazo en muchos años. Pero es una nueva señal de alarma”, dijo Chris Hewitt, responsable de los servicios climatológicos en la OMM.
(Con información de agencias y de la OMM)