ver más

Por algo el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, decidió pasar cepillo de alambre en AFE y cambiar todo el directorio del ente, cuando en la mayoría de las otras empresas públicas habrá continuidad en la dirección. El Frente Amplio, pero sobre todo el presidente José Mujica, se dieron de lleno contra el muro burocrático, la falta de control y la cultura del siga-siga en el ente ferroviario.

El fracaso con el tren es imposible de ocultar para la izquierda, aunque en el último quinquenio la oposición, representada por el Partido Nacional, tampoco puede mirar para el costado, ya que tuvo un director para controlar desde adentro.

Una serie de episodios más o menos graves, más o menos sabidos, pero todos perpetrados en la oscuridad de una empresa olvidada en el Estado, pintan de cuerpo entero la desidia y el abandono institucional que por momentos vivió AFE. Basta rascar un poquito en el organismo para descubrir manejos extraños y desprolijos.

Un jerarca que cobra de forma ilegal durante un año desde su casa un sueldo mayor del que recibiría si fuera a trabajar; otro que usa dinero de la caja de la empresa para gastarlo en la parrillada de su mujer, que además queda frente por frente a su domicilio; y casas del ente ocupadas por hijos de funcionarios, son solo ejemplos del accionar fallido de la última administración ferroviaria.

A poco de terminar el segundo gobierno de la coalición de izquierda, y de que se implementen cambios en la conducción en AFE, hay funcionarios que recuerdan la falta de control interno, incluso hasta en lo más elemental.

Aquí otro ejemplo no difundido hasta ahora.
El 10 de abril de 2012 el presidente de la República, actuando en Consejo de Ministros, resolvió –según consta en el documento oficial del Poder Ejecutivo CM/472– aceptar la “renuncia” presentada por el señor Juan Neuberis Silveira Pedrozo a su cargo de vicepresidente de AFE. Algunos días después, el 17 de abril de 2012, por la misma vía el gobierno le aceptó la “renuncia” a quien era presidente del ente ferroviario, Alejandro Marcelo Orellano Cancela.

Los relevos se produjeron por interminables diferencias en el directorio y la falta de logros en la gestión. Orellano es del Nuevo Espacio, uno de los grupos que conforman el bloque astorista Frente Líber Seregni, y Silveira es socialista, del ala más ortodoxa que muchos llaman “garganista”, por su visión cercana al exlíder Reinaldo Gargano.

Pero resulta que tanto Orellano como Silveira continuaron en sus cargos a pesar de la orden institucional que los sacó del puesto. Así quedó documentado en las actas del directorio de AFE del 11, 18, 25, 26, 27 y 30 de abril, a las que accedió El Observador. En todas esas reuniones continuaron yendo el presidente y vice destituidos.

De las sesiones participó quien en ese momento era director en representación del Partido Nacional, Mauricio Cusano. En las reuniones de esos directorios aprobaron decenas de resoluciones, algunas de las cuales implicaron gastos para el ente, e involucraron a instituciones públicas y privadas.

Todo ello ocurrio bajo la mirada del director de la oposición, quien meses después tuvo que irse obligado cuando descubrieron que usaba de forma irregular dinero de la empresa. Cusano, que al principio se hizo llamar “ingeniero” pero nunca se recibió como tal, logró que en su lugar asuma en el directorio un abogado de su círculo, Gonzalo Medina, quien ejercía en su despacho como cargo de confianza.

Funcionarios actuales y en retiro de AFE contaron a El Observador que en la época de Orellano-Silveira la gestión se prestaba para distintos tipos de gastos y manejos. Orellano, por ejemplo, utilizó dinero de AFE para comprarse un estuche para el celular. El presidente también presentó una boleta de almuerzo en la parrillada “Los Samaritanos”, que es propiedad de la esposa del exdirector blanco Mauricio Cusano.

Seguí leyendo