ver más

El riego, una de las políticas públicas clave para el gobierno, debe ser considerado un bien público, de modo que el agua deje de ser considerado un factor de producción y sea considerado un insumo de producción, destacó el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Tabaré Aguerre, quien resaltó el valor de la investigación y del conocimiento sobre una variable tecnológica de creciente relevancia en los sistemas productivos.

Expresó eso en el anuncio del curso para técnicos y operadores de riego por aspersión y por superficie que organizan el MGAP y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

Pasar a consider el agua como un insumo de producción, como sucede con los agroquímicos o la genética, “es el desafío cultural y tecnológico más importante que tiene la agricultura uruguaya por delante”, afirmó.

Dijo que no es tarea de un solo gobierno, tras lo cual informó que se trabaja en un proyecto de financiamiento con el Banco Mundial que apunta a dejar la bases para que desde 2015 se hagan las inversiones de riego necesarias para transformar parcialmente a Uruguay de un país “que espera la lluvia a uno que cosecha el agua, la ahorra, la almacena, la distribuye, la administra y la financia”.

Para el éxito de ello valoró “los activos indispensables” que constituyen la investigación y la capacitación. Tras reflexionar que hasta ahora siempre que se tomaron decisiones en materia de riego en Uruguay fue tras sequías severas –el sistema de riego de Aguas Blancas luego de la de 1918, el de la Colonia Tomás Berreta después de la de 1942 y los sistemas que derivaron del Proyecto Prenader luego de la sequía de 1988 y 1989–, y que otro común denominador fue que esas inversiones “perdían fuerza” cuando la sequía pasaba, elogió que en este verano, el más lluvioso en los últimos 15 años, en marzo hubo una jornada temática en Salto con 400 productores, interés que se explica porque la tierra ya no vale US$ 300, vale US$ 6.000, y porque “los márgenes en términos de ingresos menos costos se han reducido y por lo tanto es díficil desde el punto de vista económico amortiguar la pérdida de un año crítico por falta de agua; el riego suplementario empieza a cerrar en las ecuaciones de rentabilidad de las empresas”.

Siempre se asoció la solución a la construcción de la fuente de agua, o del sistema de distribución; ahora se avanza en cómo se saca el agua y se usa de modo suficiente. El curso, clave para progresar en eso, está dirigido a encargados de sistemas de riego y a técnicos de nivel medio, agrónomos o profesionales vinculados. “En un país lleno de diagnósticos” es la respuesta a una de las cosas diagnosticadas en el Congreso de Riego de fines de 2012 (Salto Grande); regar no es solo diseñar la infraestructura del riego, además de tener agua “hay que saber manejarla y conocer los efectos de un mal manejo sobre el producto y los recursos naturales”.

Aguerre valoró que se trabaja en un decreto que declare “promovida” la actividad del riego en la Ley de Promoción de Inversiones, “dándole una significación especial” sobre otras inversiones.

Los dos módulos del curso

En el de riego por aspersión los temas a desarrollar serán: componentes del sistema de riego; bombeo (instalación y mantenimiento); filtros (estructura y mantenimiento); uniformidad de riego (aplicación de agua y distribución); cálculos de lámina de aplicación (conceptos generales, criterios de reposición de la lámina de riego); criterios para optar por un sistema de aspersión frente a otros sistemas o métodos de riego; y criterios básicos para el diseño de riego por aspersión.

En el de riego por superficie serán: componentes del sistema en los diferentes métodos de riego (surgo, melga, bordos, etcétera); canales de conducción y distribución; medidas de caudales en canales y surcos; medidas de caudales en la parcela de riego; bombero (instalación y mantenimiento); uniformidad de aplicación y de distribución (curvas de avance y retroceso); criterios básicos para el diseño de un riego por superficie; y drenaje del área de riego.

Jorge Sawchik, investigador principal del Programa de Cultivos del INIA, destacó el rol del INIA como articulador y ejecutor de políticas tecnológicas que tienen relación con las políticas públicas, siendo el riego “una de las prioridades bien claras”. Informó que a partir del Grupo de Desarrollo del Riego, que integra el INIA, se trabaja en proyectos que atenderán el manejo tecnológico de pasturas y cultivos bajo riego; la programación de riego y del manejo del agua; el diseño y la evaluación de sistemas de riego para diferentes sistemas de producción; y conocer mejor el impacto del riego como tecnología inserto en sistemas de producción. “Hay un esfuerzo nacional para que esos proyectos se concreten”, manifestó.

Demanda "bien sentida"

Este curso responde a una demanda “bien sentida” del sector agropecuario, afirmó Claudio García, investigador principal del Área de Riego del INIA, quien subrayó el valor de una apuesta conjunta del INIA y del MGAP.

Remarcó la importancia que tiene que haya dos módulos, uno para riego por aspersión y otro para riego por gravedad.

“Contamos con seis expertos a nivel mundial –de Brasil, Estados Unidos, Canadá y España–, cada uno en su especialidad”, añadió.

Se capacitará a los operarios que manejan los sistemas y a los técnicos de campo para que puedan realizar un buen manejo, sobre todo cuando haya que diseñar los equipos, instalarlos y empezar a aplicar las láminas de riego, para saber cuándo empezar a regar y cuánto aplicar, explicó.

Concluyó que esta iniciativa se agrega a otras de investigación y capacitación del INIA, el MGAP y la Facultad de Agronomía.
Seguí leyendo