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Uruguay crece como nunca creció en la historia”, afirmó –y lo hizo con énfasis– Tabaré Aguerre, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, ayer durante su oratoria en el acto de clausura de la 108a Expo Prado, la muestra ganadera y agroindustrial que organiza la Asociación Rural del Uruguay (ARU).

De inmediato explicó que hay un 6,5% de crecimiento promedio en los últimos seis años, y que según datos del Banco Central del Uruguay publicados el último viernes, en el primer semestre del año “se creció y lo que más creció fue el sector agropecuario, fuera del energético, con el 4,8%”.

En un palco repeleto de dirigentes agropecuarios, locales y de gremiales de la región, donde se notó la ausencia esta vez del presidente José Mujica –exministro de Ganadería– y donde el único otro jerarca de gobierno presente fue Francisco Beltrame, ministro de Vivienda, Aguerre remarcó que históricamente el país creció del en tasas del 1,5% al 2%, cuando ahora se ha crecido al 6% en promedio y este año se crecerá al 4% o a algo menos del 4%, “cuando en la región no se crece”.

“El Uruguay invierte, como nunca invirtió”, dijo, añadiendo que “pasamos del 10% o 12% de inversión como porcentaje del Producto Bruto Interno al 22,5% en promedio en los últimos tres años”, lo cual ha sido posible porque Uruguay, dado su tamaño, supo practicar una política abierta, abierto al mundo, con “la puerta de vaiven bien abierta”.

Subrayó que pensar que esa inversión es solo extranjera es un error, pues de ese 22,5% solo 5,7% es inversión extranjera directa, que el resto es inversión nacional y buena parte de ella ha sido promovida por el régimen de promoción de inversiones.

“Desde 2008 a 2012 se invirtieron US$ 6.028 millones en el marco de la inversión promovida”, dijo el ministro, con una renuncia fiscal del orden de los US$ 3.000 millones acumulados, “a descontarse en los próximos seis o siete años”.

Competitividad y precio del dólar

Ese régimen se ha transformado en creación de empleo y de competitividad, dijo, precisando que “la competitividad no es solamente (el) tipo de cambio, que por otra parte mejoró”, dado que, puntualizó Aguerre nuevamente con énfasis; “la competividad no es solamente el nivel de los salarios y mucho menos la carga tributaria, la competitividad concebida en forma sistémica y estructural también tiene que ver con las innovaciones, con la inversión, con la inserción internacional”.

“Competitividad es venderle a Corea cuando nuestros vecinos no le venden, tener la cuota 481 pagando 20% más que la cuota Hilton cuando nuestros competidores no la tienen, ingresar con nuestros cítricos en Estados Unidos y será, muy próximamente, ojalá en semanas, el ingreso de nuestras carnes ovinas al mercado de Estados Unidos”, tras lo cual se produjo uno de los cuatro aplausos que recibió el ministro por sus apreciaciones.

Aguerre remarcó que además de crecer e invertir Uruguay innova, “por la vía de la inversión y porque se crearon las bases institucionales para que en Uruguay se privilegie la investigación”.

Uruguay, apuntó, invierte el 0,4% de su Producto Bruto Interno en investigación, “pero cuando se separa por sectores Uruguay invierte el 2,1% del Productor Bruto Agropecuario en investigación encabezando las estadísticas de América Latina”.

Tras citar eso, destacó que en este país se distribuye, “porque Uruguay ha reducido la pobreza, con distintos instrumentos, y es bueno que se sepa, y lo dijo con fuerza desde esta tribuna, que donde más ha disminuido la pobreza ha sido en las zonas rurales, hay que recorrer el Uruguay para darse cuenta de cómo cambio este país, hay que recorrer los pueblos, las ciudades, las tornerías, los talleres, los fleteros (...) ¿qué fletean los 30 mil camiones que hay en este país?”.

Sin miedo a la equidad

“Estamos en la transición hacia lo que yo llamo un cambio de época (…) tenemos que prepararnos y preguntarnos cuál es el rol de un Estado moderno y de sus políticas públicas, cuál es el rol del Estado en la creación de bienes públicos para la construcción de oportunidades, para la articulación del corto plazo y del largo plazo en materia de recursos naturales, de innovación, de educación, de infraestructura y de equidad social; no hay que tenerle miedo a la palabra equidad social”.

Agregó que “tenemos contigentes sociales que llevan tres generaciones sin conocer el valor del trabajo y eso no se resuelve por decreto, a la gente hay que contenerla, hay que educarla y hay que construirle oportunidades, y no se resuelve construyendo rejas, no se resuelve segmentando a la sociedad, se resuelve mirando hacia el futuro tratando de conservar los valores que sin duda alguna compartimos”.

Aguerre, dirigiéndose a Echeverría, dijo que gobernar requiere un equilibrio entre el liderazgo, la construcción de equipos y el diseño de una agenda inteligente, tras lo cual varias veces enfatizó el valor de esas herramientas: “liderzago, equipo y agenda”.

Dijo que en todos estos años se ha tratado de construir, recibiendo críticas, pero marcando que no aludía a críticas expuestas minutos antes por Echeverría, si no “a otras, las críticas de liberales de museo defendiendo el derecho total e irrestricto de la propiedad que permite todo y las críticas de los ecologistas de museo que parten de la base de que la solución es no hacer nada; el gobierno busca el camino del medio y el camino del medio se construye con la sociedad, en diálogo y en acuerdo”.

“La política agropecuaria en este país es una política de Estado”, enfatizó Aguerre: “en definitiva, lo que importa es lo que piensa la gente, hay que preguntarle a la gente, a los productores, a los trabajadores, a los fleteros, a los servicios, a los talleristas, a los comerciantes si están mejor si están peor, ese es el balance, lo demás son números”.
Señaló, luego, que “Uruguay ha mejorado en equidad, hablemos de que Uruguay es el país con menor sensibilidad de corrupción de la región, el que tiene el clima para la inversión más reconocido... estadísticas internacionales que hacen que hoy Uruguay sea un país receptor de inversiones”.

¿El último discurso?

“Yo quiero en esta instancia, tal vez la última que yo esté como ministro”, dijo Aguerre, sorprendiendo al iniciar su reflexión final y aludiendo a que podía ser su último discurso en una Expo Prado generando dudas sobre cuánto más continuará en su cargo, “agradecer el apoyo y la confianza del señor presidente (Mujica) por la oportunidad de enfrentar el desafío más alto que puede tener un ciudadano en la vida de ocupar un cargo en un lugar que me ha generado muchas frustraciones por lo difícil que es hacer cosas, pero que me ha generado también muchísimas satisfacciones”.

Precisó: “yo no me estoy despidiendo, por las dudas, pero digo esto porque normalmente estas cosas se dicen cuando uno se va y yo quiero decirlas cuando estoy, y capaz que estoy mucho tiempo”.

Habló entonces de la satisfacción de tener la oportunidad de hacer cosas por los demás, honrando la formación que nos dieron nuestros padres (...) la agenda está abierta, ustedes saben que el diálogo ha sido permanente y agradezco la posibilidad de seguir construyendo juntos por el Uruguay de hoy y del futuro”, concluyó recibiendo el último de los cinco aplausos que le tributaron en sus 34 minutos de oratoria.

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