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La relación entre el cine y las bicicletas tiene en Uruguay un lejanísimo y augusto precedente: una de las primeras películas que se rodaron en el país muestra una carrera de bicicletas en el antiguo velódromo de Arroyo Seco.

Estos dos minutos de celuloide los filmó un tal Félix Oliver en el año 1898, apenas tres años después de que los hermanos Lumière patentaron su nuevo invento en Francia.

Esta antiquísima película uruguaya integra el programa del primer festival Cine a Pedal, que organiza Cinemateca Uruguaya con el apoyo de varias instituciones públicas y privadas.

Se realizará los próximos 6, 7 y 8 de diciembre en dos pantallas: una al aire libre en el Parque Rodó, frente al Tren Fantasma, y otra bajo techo, en la Sala 2 de Lorenzo Carnelli.

La idea detrás de este festival es la promoción de la bicicleta como medio de transporte urbano y como forma de potenciar la salud y a la vez el cuidado del medio ambiente.

Los organizadores parten de un par de elementos sociales: 1) cada vez son más quienes eligen la bicicleta como medio para ir a estudiar o trabajar y que a la vez ha habido cierta reacción gubernamental con la creación de algunas sendas especiales; y 2) el cine y las bicicletas han tenido relación de mutua atracción y para ver eso basta repasar algunas películas míticas que tienen personajes subidos a una chiva, pedaleando hacia sus destinos, sean estos felices o trágicos.

La “sala” al aire libre de Parque Rodó no solo pretende poner bicicletas en la pantalla y que los espectadores se acerquen hasta allí en sus birrodados, pero además este primer festival de Cine a Pedal tendrá para Uruguay una innovación tecnológica: que el proyector de una función se alimente, mediante un mecanismo, con energía producida por los pedaleos de una bicicleta. Y de esa manera se cierra el círculo: cine de bicicletas, cine en bicicleta, cine gracias a la bicicleta.

La función con este particular procedimiento de proyección, que llevan adelante Efecto Cine y Minga Producciones, será en programa doble: justamente Carrera de bicicletas en el velódromo de Arroyo Seco, y el video clip de la canción Oda a mi bicicleta, de Martín Buscaglia. En total, se proyectarán unos cinco minutos con tracción a sangre.

Además, la grilla del festival tendrá películas como Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore, Muerte de un ciclista, de Juan Antonio Bardem, Il postino, de Micheal Radford, Las bicicletas son para el verano, de Jaime Chávarri, El baño del Papa, de Enrique Fernández y César Charlone, Día de fiesta, de Jacques Tati y la archifamosa y tan hermosa como triste Ladrón de bicicletas, del maestro Vittorio De Sica (que será la noche de clausura), entre otras. Quizás sorprenda que no esté en la grilla ET, el extraterrestre, con su mítica escena de los niños pedaleando frente a la luna llena.

La pasión por el cine y la bicicleta en este festival vuelve a sacudir la pasividad de los espectadores, porque dentro de los tres días se organizará una nueva edición del Video Relámpago: se trata de rodar un video en una zona restringida (en este caso el Parque Rodó), con tiempo restringido y con una consigna que en esta edición no podía ser otra que “La ciudad en bicicleta”.

Y los premios para los ganadores están acordes: bicicletas, cascos y equipo de filmación para futuros proyectos.
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