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El Comité Central de Al Fatah, principal órgano decisorio del partido del presidente, Mahmud Abás, resolvió esta noche, en una reunión con carácter de urgencia, suspender la participación de sus ministros en el Ejecutivo que lidera el islamista Ismail Haniye.

El primer ministro Haniye hizo horas antes un llamamiento a las facciones a regresar a la calma y a la mesa de negociaciones para acabar con la última espiral de violencia inter-palestina, que ha alcanzado en las últimas horas cotas sin precedentes.

Con la salida de los 8 ministros vinculados a Al Fatah, el actual Ejecutivo constará de 16 ministros, de los cuales al menos tres se encuentran encarcelados en prisiones israelíes, un hecho que, según apuntan analistas políticos, precipitaría la caída del Gobierno.

Olmert calificó la situación en Gaza de "preocupante" sobre todo porque indica una incapacidad de las "fuerzas pragmáticas de la Autoridad Nacional Palestina para hacer frente a las fuerzas extremistas" y para detener el tráfico de armas. Israel, explicó, "no puede entrar en la franja de Gaza para combatir a los extremistas en nombre de los pragmáticos".

Once de las víctimas mortales eran miembros de las fuerzas de la Seguridad Nacional palestina, mientras que los otros diez eran miembros de Hamás y de su leal "Fuerza Auxiliar" que participaron en el asalto al edificio.

Milicianos del movimiento islámico Hamás atacaron con morteros y rifles automáticos la sede de ese organismo de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y después de varias horas de combates se hicieron con el control del complejo.

Las "Brigadas de los Mártires de Al Aksa", facción vinculada a Al Fatah, exhortaron a sus seguidores a salir a las calles de Gaza y defender sus posiciones frente a Hamás en un intento de impedir un "golpe de estado" por parte de esa facción rival.

A lo largo de la jornada, los choques armados se sucedieron en distintos puntos de la franja palestina, y en la ciudad de Gaza el complejo presidencial ha sido atacado en varias ocasiones con fuego de mortero y granadas.

Los choques también se extendieron a Cisjordania: En Ramala, miembros de las fuerzas de seguridad leales a Al Fatah y milicianos de las "Brigadas de los Mártires de Al Aksa" tomaron la sede de una cadena de televisión perteneciente a Hamás.

(EFE)

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