Al gobierno se le agota el tiempo y tiene muchos problemas en el aire
Enfrenta agitación sindical y tiene dificultad para mostrar logros
Ya metido de lleno en la segunda mitad de su gobierno, que será menos productiva por el proceso electoral que todo lo empaña, el gobierno de José Mujica asume varios frentes a todo nivel que le quitan el sueño y tiempo de concretar las realizaciones proyectadas. A la agitación sindical de las últimas semanas, con trabajadores públicos que resisten con virulencia las reformas en el Estado y le hacen la vida imposible al gobierno por más presupuesto para salarios, se le suman desafíos en relaciones exteriores, seguridad, educación, salud y otras áreas de la administración donde cuesta identificar resultados.
El “año bisagra”, como lo definió el presidente en el verano, cuando reunió a sus ministros en Anchorena (Colonia) para establecer las prioridades de la administración, entra en la recta final sin logros evidentes y con varios tajos que zurcir.
El gremio de funcionarios públicos (COFE) está en pie de guerra por el nuevo estatuto, que los obliga a trabajar ocho horas, a presentarse en los feriados laborales, reduce el plazo para las destituciones y crea un nuevo esquema para las remuneraciones.
En ANCAP, está latente un conflicto disparado por las condiciones de trabajo en el muelle de La Teja, pero que esconde detrás un recelo por la reestructura en el ente, según denunció su presidente, Raúl Sendic.
En la salud, la situación fue un poco más lejos y una ola de ocupaciones exprés este miércoles obligaron al gobierno a mostrar, al menos por un instante, una faceta más firme.
La relación con Argentina, en tanto, que sigue tensa a pesar de los intentos de la cancillería uruguaya de relativizar el panorama, no termina de dar resultados alentadores que al comienzo de la gestión parecía iban a dar. El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner tiene, entre otras cosas, trancado el dragado del canal Martín García, algo vital para que los buques que salen de los puertos uruguayos vayan cargados de mercadería hacia mercados del mundo. En agosto de 2011, el presidente Mujica anunció que en “seis meses” ambos países estaban dragando el canal. El miércoles, entrevistado por el programa Código País de canal 12, el mandatario fue más cauto y no arriesgó fechas, consciente de la dificultad que tiene negociar con el kirchnerismo: dijo que espera alcanzar el dragado antes que termine su mandato, el 1º de marzo de 2014.
Mientras tanto, la relación con la oposición enfiló hacia el enfrentamiento explícito, y los espacios para acuerdos que había durante la luna de miel al comienzo del período, ya no existen.
En seguridad, el paquete “Por la vida y la convivencia” salió con toda la fuerza y generó un impacto que luego se diluyó por idas y vueltas de los proyectos repletos de dudas, que luego, además, fueron suavizados cuando llegaron a la bancada de legisladores del Frente Amplio. Capitulo aparte demandaría el proyecto que propone legalizar la venta de marihuana. El gobierno allí parece tener una idea clara pero el instrumento está en construcción.
En el plano de la salud, la gestión se empantana en discusiones salariales con los funcionarios y los resultados del nuevo sistema aparecen difusos y discutibles. La última polémica refiere a una vacuna para prevenir el cáncer de cuello de útero.
Obras para el futuro
En el aire están varios proyectos que el presidente considera fundamentales pero que, en el mejor de los casos, tendrán en este período un punto de partida.
En primer lugar, la planta regasificadora –que ya no será con Argentina– inició su proceso con el lanzamiento de los pliegos. Esa obra permitirá a Uruguay solucionar en parte la dependencia energética con el país vecino, además de bajar costos y asegurar abastecimiento. En ese plano también está el puerto de aguas profundas, un mega proyecto que requiere de una inversión multimillonaria en dólares, y que, por su dimensión, puede demandar varios años hasta que se ponga en marcha. Esa iniciativa fue ofrecida al gobierno chino, y esta semana recibió el interés de Brasil. También hay capitales españoles con aspiración de construirlo. Se razona que la demanda de la región por sacar productos con un costo creciente en el mundo, puede justificar una terminal de esas dimensiones. Otra necesidad se generará cuando la empresa Zamin Ferrous (Aratirí) comience a explotar las miles de toneladas de hierro de Valentines.