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El conjunto ecuatoriano, que junto al teutón clasificó de manera anticipada a los octavos de final, nada pudo hacer para salvarse de la goleada, pero demostró algo de casta ante un rival con tres títulos mundiales y que muestra armas como para lograr que el trofeo de oro macizo se quede en casa.

El cotejo se escenificó en el Olympiastadion de Berlín (para 66.021 personas), el cual fue dominado por miles de hinchas de la Mannschaft.

(AFP)

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