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Han habido muchas novelas o películas de ciencia ficción que han imaginado un futuro que, cuando esa fecha llegaba, resultaba ser bastante parecido con la realidad. Esto no debe extrañar si por ejemplo, se toma como referencia Almost Human, serie que estrenó FOX a mitades de noviembre.

El creador de esta nueva apuesta televisiva es J.H. Wyman, productor y guionista de The Mexican, Dead Man Down y varios capítulos de Fringe. Viendo su trayectoria, y teniendo en cuenta que J.J. Abrams es productor ejecutivo, no sorprende que esta serie sea un policial ambientado en el 2048.

En este futuro no tan lejano, el desarrollo de las tecnologías se ha desbocado hasta volverse incontrolable. Las bandas delictivas aprovechan esta situación y la policía se ve tan sobrepasada que debe emparejar a cada uno de sus hombres con un androide de aspecto humano.

El antihéroe cyborg
El detective John Kennex, el protagonista de la serie, no quiere saber nada de humanoides. Por culpa de uno de ellos estuvo en coma diecisiete meses, perdió a su compañero de patrulla y amigo, a su novia, y tuvieron que amputarle una pierna que fue sido sustituida por una prótesis biónica.

Kennex es el clásico antihéroe de historia de detectives: traumatizado por la vida, no sabe cómo lidiar con su propio dolor. Es insubordinado pero obsesionado por el trabajo, y lo más importante: debajo de su coraza se esconde una persona sensible y de gran corazón.

En la Norteamérica de 2048, según mandan las ordenanzas, los policías deben patrullar con un androide, de modo que contra su voluntad, el detective termina trabajando junto a Dorian, un antiguo modelo dotado de “alma sintética” que había sido desconectado por un defectuoso exceso de empatía con los humanos.

La dupla Kennex/Dorian funciona. Aunque el guión tiene poco de arriesgado, logra con este equipo indagar sobre las inseguridades del primero y algunas cuestiones existenciales relacionadas a la condición de máquina del segundo.

La serie –que por ahora ha emitido tres capítulos– tiene el clásico formato de caso por capítulo, aunque ya desde el principio algunas preguntas relacionadas al pasado del protagonista prometen arcos narrativos más grandes.

Lo que podría ser
La buena ciencia ficción tiene mucho de exploración y según explicó J. H. Wyman al New York Times, imaginar cómo serían las cosas en 2048 no le resultó demasiado complicado. En lo relacionado a la tecnología, dijo “podemos verlo, podemos sentirlo, porque ya estamos casi ahí”.

Tras perder la pierna, a Kennex se le implanta una biónica que es casi indistinguible de una real. Esto es prospectiva fantasiosa, pero como en otros casos, no se aleja tanto de la realidad. Mientras se rodaba el piloto, la revista de New England de Medicina informó que habían logrado que personas amputadas movieran las extremidades con las ondas cerebrales.

Al respecto, Wyman se preguntaba “¿qué es lo siguiente, corazones o pulmones sintéticos? Antes o después, es una progresión natural. Algún día alguien hará una extremidad que es superior a la original, y entonces podremos sustituir partes del cuerpo, de modo que las personas vivan más y mejor”.

Por otro lado, ya no son noticia las constantes investigaciones en biónica o inteligencia artificial que eventualmente podrían hacer realidad a los humanoides de la serie. Dos ejemplos: recientemente el Museo del Aire y el Espacio de los EEUU presentó a Frank, un hombre biónico capaz de caminar y hablar; y en universidades como el MIT se están haciendo investigaciones y descubrimientos sobre moralidad en los robots.

Otros inventos que tarde o temprano podrían existir, explica Wyman, son las balas dirigidas a un único objetivo. Dentro de unos años, cuando todos los objetos tengan sensores, podrán hackearse, rastrearse y destruirse. “Hay algunas tarjetas de crédito que ahora mismo pueden ser leídas cuando entras en ciertos comercios”.

Sin embargo, en Almost Human no todo debe estar tan ceñido a lo que será realmente el mañana: “a veces queremos ser más imaginativos, porque ya no nos situamos en el mundo real. Nos situamos en el futuro”.

Quizás esto explique por qué, en un tiempo donde hay autos que vuelan o prostitutas robot, la gente sigue usando celulares similares a los normales, o la policía conduce autos que parecen fabricados en 2005.

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