En la casa de su hermana, en el barrio Cerrito de la Victoria, donde guarda prisión domiciliaria desde el 7 de octubre, el extupamaro Héctor Amodio Pérez escribe un libro sobre el cual ya tiene su título: Procesado 7040.
Ese fue el número que le tocó cuando el 14 de setiembre la jueza Julia Staricco lo mandó a prisión por el presunto delito de privación de libertad, en el entendido de que si Amodio delató compañeros, es responsable por las penurias que estos sufrieron luego a mano de los militares. Casi ninguna voz de la judicatura apoyó el fallo judicial y se espera que el Tribunal de Apelaciones de vuelta la decisión.
Interpol detuvo en Montevideo a uruguayo que tenía alerta roja internacional por varios delitos sexuales: se había atrincherado en una casa
Tras episodio de la camioneta, senadores del FA respaldaron a Orsi pero plantearon necesidad de marcar la agenda y apuntan a la Rendición de Cuentas
Denuncia de odio presentada por vicepresidente de Peñarol se cerró con pedido de disculpa pública a él y a toda la comunidad judía
¿Cuánto puede llevar un pronunciamiento del tribunal de alzada? Los abogados de Amodio estiman que en febrero del año próximo, aunque el extupamaro tiene la esperanza de que sea antes de fin de año.
Amodio contó que en este libro relatará lo que le tocó vivir desde la conferencia de prensa en la que el 7 de agosto presentó junto al investigador Jorge Marius el libro "Palabra de Amodio", la escasa reacción de sus excompañeros de armas, el juicio y la prisión.
"Va a ser un libro sobre la batalla judicial pero sobre todo la política, que es lo que más me importa, y sobre el sistema carcelario, con testimonios de gente que lo conoce por dentro y demuestra que es un desastre", declaró.
El primer día en una celda de cárcel Central, donde permaneció unas tres semanas a la espera de que se decidiera la prisión domiciliaria, Amodio se percató de que el lugar, de dos metros por uno y medio, no tenía luz eléctrica y estaba frente a una reja que daba a la calle por donde entraba aire helado.
Unos días después el director del Institución Nacional de Rehabilitación, Luis Mendoza, ordenó tapiar ese ventanal y le puso luz eléctrica a la celda, momento en el que Amodio empezó a escribir el libro en unas hojas y con un lápiz que le proporcionó una asistente social del penal.
En su reclusión domiciliaria, Amodio recibe la visita tres veces por día de la Policía, que constata que no se movió de la vivienda.
- INVESTIGACIÓN Interpol detuvo en Montevideo a uruguayo que tenía alerta roja internacional por varios delitos sexuales: se había atrincherado en una casa
- OFICIALISMO Tras episodio de la camioneta, senadores del FA respaldaron a Orsi pero plantearon necesidad de marcar la agenda y apuntan a la Rendición de Cuentas
- AUDIENCIA PENAL Denuncia de odio presentada por vicepresidente de Peñarol se cerró con pedido de disculpa pública a él y a toda la comunidad judía