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Fronteras inútiles es un poema de la escritora argentina Alejandra Pizarnik. En sus breves trece versos de pocas palabras cada uno, el poema condensa con potencia semántica el territoirio impreciso de un desengaño amoroso.

Con esa contundencia en la cabeza tan cercana a la obra poética de Idea Vilariño, más un recuerdo inspirador de una obra de la coreógrafa alemana Pina Bausch, el director de teatro uruguayo Gustavo Antúnez orquestó y ensambló un grupo de textos poéticos enlazados con fragmentos musicales para crear Fronteras inútiles, una obra que esta noche tiene su preseestreno privado en Paullier y Guaná, y que irá todos los lunes de abril y mayo a partir de las 20:30.

Antúnez conversó con El Observador sobre esta obra que presenta un origen en la danza pero que “es teatro puro”, y que hacer dialogar a Julio Cortázar con la banda islandesa Sigur Ros, a Mario Benedetti y el tango de Enrique Santos Discépolo con Bajofondo.

“80% es Idea”
“La obra se inspira a partir de Pina Bausch. La vi en Porto Alegre y ese se mezcló con mi propia búsqueda y mi frustración como músico, combinada con mi gusto por la poesía”, explicó Antúnez, quien calculó que el 80% de los textos que se escuchan en Fronteras inútiles son de Idea Vilariño.

La relación amorosa de la poetisa con Juna Carlos Onetti es el principal combustible de la obra de los textos poeticos de Vilariño, y de esas propias poesías de donde brota la acción de la obra.

“La intención es llegar a una especie de dramaturgia nueva, una que enlace entre los textos con las emociones”, agregó Antúnez.

Además de Idea Vilariño, otras voces pueblan el escenario de Fronteras inútiles.

Mario Benedetti participa con el poema Canje, y Julio Cortázar con La lenta máquina del desamor, mientras Enrique Santos Discépolo estárepresentado a través del tango Uno.

“Todos estos autores están alineados con el amor, con los encuentros y los desencuentros. Con le tango queremos reinterpretar textos clásicos de canciones conocidas, en nuevos significados”, dijo Antúnez.

El plano musical
El capa musical de Fronteras inútiles tiene un trabajo de edición y de música original por parte de Alfredo Leirós , que engarza los tiempos de la obra con los climas que generan los temas dispuestos.

Según Antúnez, el trabajo de edición musical les llevó más de un año, y presenta entre otras composiciones, algunas de la banda islandesa Sigur Ros.

“Sigur Ros es muy teatral en lo que uno escucha, es intenso y esencial, y está en momentos muy puntuales, en moomentos en que ya no hay palabras, luego de una pelea en una pareja, donde calza perfecto”, dijo el director.

Además hay música de Wim Mertens, de Ástor Piazzolla y de Bajofondo.

Integrada a la obra de teatro está expuesta la muestra del artista plástico polaco Slawek Gruka, que se compone de carbonillas y óleos. La consonancia entre los cuadros y el contenido de los poemas de la obra es grande. “Parece que hubiera visto la obra y no fue así. Hay un cuadro de Gruka donde un mujer está tirando hojas donde escribióescritas, pero su piel también está escrita. Ese es el concepto que quisimos captar”, sostuvo Antúnez, reconociendo que las conexiones entre el teatro y la pintura no son recientes. “Esto no es gran innovación, en los años 60 debió suceder mucho, pero yo no lo viví”, dijo.

El sótano de Paullier y Guaná es para un público reducido, de unas 50 personas. Antes de la obra se ofrece una picada de recibimiento, luego se baja a la obra y luego de la obra se puede ver la exposición y cenar.

La elección del lugar tampooc es casual, porque Onetti frecuentaba ese bar, un bar que nunca tuvo nombre, que era solo una esquina de la ciudad. “Hay que ser muy sabio para que el amor prevalezca y para que se mantenga en la pareja. Aunque todos tengamos uestras mascaras”, concluyó Antúnez
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