Por Miguel Noguez y Andrés Oyhenard
Por Miguel Noguez y Andrés Oyhenard
El presidente del Banco de Seguros del Estado (BSE), José Amorín Batlle, repasó las principales líneas de trabajo que viene desarrollando. La aseguradora estatal cerró el primer semestre de año con utilidades por unos US$ 93 millones. Amorín dijo que un objetivo en este período de gobierno es llegar a una rebaja de 20% en la prima por accidente de trabajo que pagan los empresarios. También apuntó al área de seguros rurales, en donde considera necesario aumentar la superficie con cobertura y la oferta de productos. Por otro lado, dijo que se instrumentarán algunas medidas para incentivar la competencia entre los talleres mecánicos que trabajan para la institución. Lo que sigue es un resumen de la entrevista concedida a El Observador.
¿Hubo algún nicho en particular de negocio que se viera afectado durante la pandemia?
En la pandemia crecimos. Crecimos, por ejemplo, en seguros de autos. Bajaron algunos siniestros en algunas actividades, por ejemplo, en accidentes de trabajo donde tenemos monopolio. La idea es que si tenés un monopolio tenés que intentar brindar servicios de excelencia al menor precio posible. El sanatorio del BSE es absolutamente exitoso. Es técnicamente muy bueno y en un edifico extraordinario con enormes capacidades para rehabilitación. De hecho, hicimos un convenio con ASSE y estamos rehabilitando a gente que estuvo 3 o 4 meses en CTI con covid-19 y que quedó en situación muy complicada. Son como 100 personas que ya están pasando por el sanatorio del BSE. Y seguramente vamos a brindar servicios para terceros.
¿Para terceros acá o afuera?
Ya estamos vendiendo servicios acá. Queremos hacer más con privados. Y estamos haciendo certificaciones internacionales de la actividad de rehabilitación y podemos ser referentes en rehabilitación en la región. Además de eso, lo que nosotros pretendemos en este período de gobierno es hacer una rebaja efectiva del 20% de la prima en accidentes de trabajo. Creo que podemos ser más eficientes. Estamos revisando el costo del hospital. El gran costo del hospital son las rentas que sirve a las personas que están con dificultades transitorias o permanentes. Estamos haciendo revisiones de las rentas permanentes y, en algunos casos, tenemos la alegría de encontrar que la gente está mucho mejor de lo que esperábamos. Por tanto las dificultades que tenían para trabajar no las tiene más o van disminuyendo y, por lo tanto, van cambiando las rentas. Ajustando todo eso ya bajamos un 6% en febrero la tarifa de accidentes de trabajo, y seguramente vamos a bajar entre un 3% y5% en octubre. De alguna manera es colaborar para bajar el costo país, porque este es un seguro extraño. Es un seguro que lo paga el empresario, pero el beneficiario es el trabajador. Queremos dar servicio de excelencia al más bajo precio.
¿Cuánto fue el traspaso de utilidades a Rentas Generales el año pasado?
Fue de US$ 30 millones.
¿Y este año?
Hasta ahora no se nos pidió nada. Este banco está muy sólido. Se ha solidificado en los últimos dos años con una coyuntura favorable. Estamos totalmente cubiertos en las reservas y estamos aumentando el patrimonio en forma importante. A fin de año va a estar en US$ 600 millones y hace unos años estaba en US$ 400 millones. El banco ha crecido muchísimo en los últimos 20 años. Las utilidades eran US$ 3 millones, US$ 8 millones, US$ 15 millones, y este año ya tenemos US$ 93 millones en los primeros seis meses.
¿La utilidad en el año de cuánto sería? ¿Unos US$ 180 millones?
Seamos prudentes. Unos US$ 150 millones. Son utilidades importantes. La facturación hace 20 años era de US$ 200 millones y hoy es de US$ 1.100 millones. Estamos creciendo y nos estamos tecnificando. Y seguimos siendo líderes en el mercado que está estrictamente en competencia. Si sacamos todo el tema previsional y de accidentes de trabajo, en los temas en competencia el banco anda en el eje del 40% de todo el mercado y estamos compitiendo con 15 aseguradoras más, la mayoría de ellas multinacionales. Tenemos algunas áreas donde el resultado no es el mejor, pero va mejorando.
¿Por ejemplo?
Uno claro es rurales. Somos líderes del mercado. Hacen falta más seguros rurales. El banco tiene la obligación de estar porque es tratar de asegurar la producción nacional, pero nos han pegado unos sacudones barbaros las sequias de un año y el exceso de lluvias en otros. Estamos trabajando para tratar de ajustar e inclusive poder aumentar la oferta. Pretendemos que haya más superficie asegurada.
El tema agrícola es un desafío. El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca está incentivando, pero parece que falta.
La cobertura ideal en estos casos es asegurar el rendimiento. En un cultivo como soja en donde se pueden plantar entre 800 mil y 1 millón de hectáreas, y el área asegurada con seguro de rendimiento son 150 mil hectáreas; estamos lejos. Yo creo que está muy bien intencionado el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Ya el año pasado hicimos un convenio para dar toda la información necesaria para estudiar un seguro mejor. En realidad son seguros muy complicados. Por lo que leí el Ministerio está pensando en 50 mil hectáreas, ningún productor más de 300 hectáreas y con algún subsidio menor. En realidad lo que necesita el ministerio es muy buena información para tomar una acción importante. ¿Por qué digo esto? Porque en realidad los productores piensan que los seguros son caros y los aseguradores están perdiendo plata. Ahí tenemos un tema importante.
¿Qué porcentaje de la facturación representa?
En el primer semestre fue 1,2%, es bajo. En el segundo semestre será más seguramente. Acá hay que ver cómo funciona el mundo. Sé que en muchos países los seguros agrícolas están subsidiados. Y bueno, fue uno de los primeros problemas que yo tuve acá. Me encontré con un jerarca de gobierno y me dijo: ‘Las aseguradoras privadas se están quejando porque vos estás subsidiando los seguros agrícolas’. Le dije: ‘Mirá, pensándolo bien me parece que sí los estoy subsidiando porque pierdo plata’. Están molestas las aseguradoras privadas porque subsidio, están molestos los productores porque el seguro es caro, y estoy molesto yo porque pierdo plata. Estamos complicados.
¿Y en el segmento de autos?
La preocupación general es que están subiendo las primas. Hace como cuatro años hubo una guerra de precios muy importante cuando todo el mundo perdió. Hoy están todas las empresas intentando recuperarse de esa situación. Es un tema bien complejo de gestionar. Una cosa es la facturación, vender la póliza, y otra cosa es cuando sucede el siniestro. El banco hizo un avance muy importante hace unos años cuando cambió todo el sistema de talleres. Se perdió muchísimo dinero. Los resultados se vieron rápidamente y favorablemente. Estamos haciendo seguramente para el año que viene una especie de competencia entre talleres. Cada taller tendrá que mostrar qué es lo que hace, que instalaciones tiene, por ejemplo, para tener talleres categorizados. Lo que tenemos se llaman categoría A, categoría B y talleres calle. Los que den mejor servicio al cliente van a ser A, otros B y otros C. Si tenemos talleres bien controlados que sabemos que trabajan bien, vamos a tener mejores resultados. Va a quedar más contento el cliente y muy probablemente el siniestro nos cueste menos a nosotros. Hoy hay categorías, pero están estáticas desde hace demasiado tiempo. Lo que hay que hacer es que haya competencia entre talleres.
Hace un tiempo había manejado la idea de fiscalizar el cumplimiento del Seguro Obligatorio de Automóviles (SOA). ¿Se pudo avanzar?
Hay un artículo en la Rendición de Cuentas que permite que por medios electrónicos se pueda cobrar la multa a quienes no tienen el SOA. Es el seguro más barato para daños a terceros y se controla poco. Hicimos un acuerdo con el Ministerio del Interior, Unasev y las intendencias. Con las cámaras que hay se va a intentar controlar quién está al día y quién no. Las compañías aseguradoras tendrán que entregar el número de chapa de quienes están asegurados y se confrontará con los autos que están circulando. Los que no estén asegurados se los multará. El banco lo que quiere es que todo el mundo pague para que todo el mundo pueda pagar un poco menos. Hay un 7%,8%,9% de personas que no están aseguradas, que tienen siniestros. Las aseguradoras tienen que cubrir esos siniestros y por lo tanto se pierde mucha plata con eso. Y se lo cargan a la tarifa de los que pagan seguros.
El banco comenzó hace unos años a apostar por el nicho de seguros de vida. ¿Qué evaluación hace?
Ahí sí hay seguramente potencial de crecimiento. Con el tema de la reforma previsional todo el mundo ve la posibilidad del ahorro voluntario. Ese ahorro voluntario se puede hacer a través de una AFAP y se puede hacer a través del banco. Tenemos una cantidad de instrumentos de esos. En Uruguay lo que se llama la conciencia aseguradora no es muy fuerte. La cultura aseguradora es escasa, menos que en otros países de la región inclusive. Quizás es porque tenemos mejores servicios sociales generales.
¿En qué medida lo afectó al banco el imperativo de completar 1 de cada 3 vacantes como fijó la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP)?
Hoy se están yendo muchísimos. Se ve que hay una generación que entró en los 80 y los 90 que se está yendo. Nos está complicando, pero estamos contratando una consultora para trabajar en dotación ideal del banco y tener una visión desde afuera. Hoy son más o menos 2.000 funcionarios, alrededor de 800 son del hospital. Seguramente hay menos funcionarios hoy que facturamos US$ 1.100 millones que cuando facturábamos US$ 200 millones. La productividad aumentó. Vamos a hacer estudios. Los directores me dicen que falta gente. Es probable que en algunas áreas sobren y en otras falten. Estamos viendo estos temas para que el banco funcione un poco mejor. Realmente el banco está en un buen momento. Los resultados son óptimos, crece bien, compite bárbaro. Es más, queremos abrir la competencia en un área que es bien importante como el previsional.