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La baja en el precio del petróleo llevó a los analistas locales a corregir a la baja sus expectativas de inflación y déficit fiscal para este año. La evolución esperada de los precios tuvo una corrección a la baja todavía más pronunciada en el largo plazo, aunque habrá que esperar a 2017 para que la inflación se adentre en el rango objetivo trazado por el gobierno.

Según los datos que ayer difundió el Banco Central (BCU), la mediana de los agentes encuestados esperan que la inflación para este año cierre en 7,89%, ajustando a la baja sus estimaciones respecto a las de diciembre cuando esperaban que en 2015 la inflación anual cerrara en 8,09%.

Los analistas esperan que la desaceleración continúe durante el próximo año y que alcance para diciembre de 2016 un nivel de 7,6%. Para este mes prevén que el ritmo de aumento de los precios merme a 7,58% interanual.

El sondeo realizado por la consultora FocusEconomics en el informe LatinFocus Consensus Forecast entre economistas locales y de instituciones globales, divulgado ayer, muestra que recién en 2017 las expectativas de los economistas se adentran en el rango meta actual, de entre 3% y 7%. Para ese año, esperan una inflación de 6,9%.

Por otro lado, tras el elevado nivel de déficit fiscal de noviembre y las marcadas intenciones de gobierno de mejorar las cuentas públicas, los especialistas encuestados corrigieron por segundo mes consecutivo a la baja el rojo de las finanzas del Estado. Para fines de este año esperan que el déficit fiscal represente 2,8% del Producto Interno Bruto (PIB), 27 décimas menos de lo que estimaban en diciembre.

La disminución del deterioro de las cuentas públicas y la ralentización de la inflación irá acompañada por un aumento del tipo de cambio. Las perspectivas para este año es que el valor del dólar cotice en diciembre a $ 26,8.
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