Cuidado con los deseos porque pueden hacerse realidad, advierten expertos: los llamados a la salida de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, pueden costar caro a esta potencia democrática que conquistó con dificultad la estabilidad en los últimos 20 años. El gobierno, en tanto, consideró importantes las manifestaciones contra la mandataria, que movilizaron a cientos de miles de personas el domingo en todo Brasil, pese a que fueron menores que las anteriores y a que incluyen pautas antidemocráticas.
Analistas ven efectos traumáticos de una salida de Rousseff en Brasil
El gobierno tomó nota de las multitudinarias marchas del domingo en más de 200 ciudades
