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La lucha global contra el sida va muy lenta y los líderes deben sacar la cabeza de debajo de la tierra y afrontar una enfermedad mortal cuya carga empieza a pesar cada vez más sobre las mujeres, dijo el domingo el secretario general de la ONU, Kofi Annan.

También pidió más dinero para detener la propagación de la enfermedad que ha matado a 20 millones de personas y para tratar a millones de enfermos.

"Necesitamos que los líderes de todo el mundo demuestren que hablar sobre el sida es un orgullo, no una fuente de vergüenza", dijo. "Ya no debemos meter la cabeza debajo de la tierra, ni tener vergüenza, ni escondernos detrás del velo de la apatía", agregó.

Dentro del recinto, estudiantes tailandeses vestidos con condones rosas gigantes se mezclaban con delegados, mientras elefantes jugaban al fútbol en un estacionamiento cercano. Una compañía farmacéutica facilitó notas de prensa enrolladas en jeringuillas.

Aún faltan muchos años para la obtención de una vacuna o una cura para la enfermedad que surgió en 1981.

Miembros de la Organización Mundial de la Salus (OMS) han dicho que no han conseguido alcanzar el objetivo de los primeros seis meses del programa, pero confían en recuperarse, aunque aún había que superar muchas barreras.

El secretario general de la ONU está especialmente preocupado por las mujeres, que sufren casi la mitad de todas las infecciones adultas, en un mundo donde muchas viven en la ignorancia y habitualmente son controladas por los hombres.

"Lo que se necesita es un reto real y positivo que dé más poder y confianza a las mujeres y niñas", dijo. "En otras palabras: lo que se necesita es la educación de las niñas".

La reunión de una semana de duración, a la que acudirán 17.000 delegados de 160 países, pretende mejorar el acceso a los cocteles de fármacos que prolongan la vida de los enfermos de sida.

El poco acceso a fármacos antirretrovirales --que pueden costar 140 dólares por paciente y año en las naciones pobres--, frente a los 470 dólares de los medicamentos patentados, ha ensombrecido los prolegómenos de la cumbre bianual.

(Reuters)

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