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En la zona periférica de Montevideo y en algunos balnearios próximos es frecuente el robo de cables para ser fundidos y posteriormente vender el cobre de su interior.

Debido a los hurtos, más de 100.000 usuarios de Antel quedaron sin servicio.

Las autoridades uruguayas realizan una vigilancia especial para tratar de disminuir las pérdidas por los robos de cables que suman más de dos millones de dólares en los últimos meses.

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