Se buscaba a una bella mujer, de unos 25 años, moldava, que estaba sentada en la sala adyacente al puente del mando del crucero Costa Concordia y que seguía a través de los cristales de la ventana las maniobras del capitán Francesco Schettino.
Apareció la misteriosa rubia que cenó con el capitán del Costa Concordia
La moldava Dominika Cermortan dijo que Schettino salvó a “millares de personas”