El comercio con China es un esperanzado haz de luz para un gobierno abrumado por penumbras en tantos campos. El Mercosur restringe la apertura hacia total libertad de intercambio. Dirigentes del Frente Amplio trancan la inserción internacional con la idea obtusa de que los tratados de libre comercio son el demonio encarnado y que el mejor destino de Uruguay es exprimir su magra estructura económica interna hasta dejarla exhausta. Menudean choques entre ministros que debilitan la unidad de acción y credibilidad del Poder Ejecutivo. UPM, proyecto estrella de la administración, depende de que el gobierno cumpla en plazo obras prometidas, algo que falla en forma recurrente en muchos proyectos oficiales. Y en la mayor claudicación de todas, cae año a año la eficacia de la educación pública por omisiones e incompetencia durante los tres períodos de la alianza de izquierda.
Apuesta Uruguaya a China
El comercio con la potencia asiática es una esperanza para el gobierno