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América Latina sigue ahogada en un entorno económico endeble. Los analistas de la región recortaron, por undécimo mes consecutivo, sus perspectivas para la región en su reporte de mayo, al pasar de una proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 0,6% a 0,5%. Esa cifra representaría el peor desempeño desde la crisis económica y financiera del 2009 y, a su vez, marcaría un quinto año al hilo con este ritmo descendente.

Se espera que la actividad en el conjunto de la región se haya desplomado 0,2% en los tres primeros meses del año, pese a que la mayoría de las economías de la región continúan en un ambiente sano, aunque más lento. La posible contracción en Argentina, Brasil y Venezuela, los miembros más grandes del Mercosur, deterioraría el dinamismo económico de la región.

Los datos surgen de la encuesta mensual que realiza FocusEconomics a los principales observadores de la región en todo el mundo, en su reporte LatinFocus Consensus Forecast.

Este recorte en los pronósticos derivó de revisiones a la baja en las previsiones de crecimiento en siete de las 11 economías encuestadas. Las previsiones para Chile y Uruguay se mantuvieron sin cambios, mientras que Argentina y Paraguay fueron las únicas economías que elevaron sus pronósticos. Para 2016 se prevé una expansión de 2,2%, frente al 2,3% anterior.

Si se considera la posible variación del 2015, en relación al año previo, las economías que registrarían una tendencia de aceleración serían Perú (de 2,4% a 3,3%), Chile (de 1,9% a 2,9%), México (de 2,1% a 2,8%) y Paraguay (de 4% a 4,4%).

Los vientos desfavorables que respiró Latinoamérica en 2014 podrían inhalarse nuevamente en este año, como la desaceleración económica en China, la caída de los precios de las materias primas y la incertidumbre por la política monetaria estadounidense.

En este último punto, los mercados están a la espera de que la Fed realice su primer aumento de la tasa de interés, tras el fin del programa de compra de bonos en octubre del 2014, que podría causar un episodio de turbulencia en el sector financiero mundial y, en consecuencia, desestabilizar los precios de los activos y las divisas de América Latina.

Otros factores desfavorables en el primer trimestre del año son los signos débiles en China y Japón, desaceleración en Estados Unidos, la poca probabilidad de que las principales monedas de Latinoamérica continúen fortaleciéndose frente al dólar, las diferencias en los ajustes de política entre las economías de la región y el aumento de las preocupaciones sobre la falta de liquidez.

Según los economistas encuestados por FocusEconomics, los países del océano Pacífico tendrán un mejor ritmo que su contraparte del Atlántico durante este año, debido a posiciones fiscales más sólidas, una gran acumulación de reservas internacionales y una mejora de las proporciones de deuda en moneda extranjera.

Los miembros más grandes del Mercosur, Argentina, Brasil y Venezuela, se contraerán este año 0,1%, 1% y 5,6%, respectivamente, en contraste con los integrantes de la Alianza del Pacífico que se expandirán (Chile con 2,9%, Colombia 3,3%, México 2,8% y Perú 3,3%). Para Uruguay se espera un crecimiento de 2,9%. Si bien se trata de una desaceleración, el país escapará a la caída de 1,5% prevista para el bloque Mercosur en su conjunto.

Brasil y Argentina

Brasil, la mayor economía de América Latina, se ha deteriorado drásticamente en los últimos años y para 2015 los datos más recientes sugieren que sigue estancada.

La administración de Dilma Rousseff enfrenta la feroz oposición de los sindicatos, así como de los miembros de su propia agrupación (Partido de los Trabajadores). Los analistas de FocusEconomics prevén que la economía de Brasil empeore este año, cuyas medidas de austeridad van a debilitar el consumo privado en el corto plazo y donde la confianza empresarial se mantiene en mínimos históricos. Las analistas esperan una contracción del 1% en 2015, inferior en 0,1 puntos respecto del mes pasado. Para el 2016, ven la recuperación de la economía con un ascenso de 1,1%.

Por otro lado, en el caso de Argentina, las expectativas de que un nuevo gobierno va a poner en práctica políticas económicas más ortodoxas, los economistas esperan que el PIB se contraiga 0,1% este año, frente a una disminución de 0,2% del mes pasado. Para 2016, el resultado de la encuesta apunta a una recuperación de la economía con una expansión de 2%.

Inflación en baja

Los datos preliminares indican que las presiones inflacionarias en Latinoamérica están desapareciendo poco a poco, debido, principalmente, a la menor actividad económica global y a una estabilización en las principales monedas de la región.

La estimación de la inflación promedio para la región pasó de 12,4% en marzo a 12,3% en abril, aunque persiste en dos dígitos en Argentina y Venezuela. Los encuestados por FocusEconomics estimaron una inflación media regional para este año de 16,9%, contra 16,7% precedente. (El Economista/RIPE)

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