ver más

El gobierno argentino considera que un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional es una condición previa indispensable para cancelar pesados vencimientos de la deuda multilateral en setiembre, indicaron fuentes de la cartera económica.

En caso contrario, el gobierno del presidente Néstor Kirchner no está dispuesto a echar mano a las reservas internacionales del Banco Central (autoridad monetaria) sin garantías de recuperar el respaldo en moneda fuerte al dinero en circulación.

Las autoridades del FMI no se han pronunciado oficialmente sobre la postura argentina, pero en los mercados argentinos circula la versión de que la entidad multilateral prefiere que el Gobierno cumpla con el compromiso antes de acordar.

La diferencia quedó zanjada cuando el FMI anunció en Washington el acuerdo y, casi en simultáneo, Buenos Aires canceló pagos impostergables, para conseguir una refinanciación global de unos US$ 11.000 millones que vencían este año.

Roberto Lavagna, el ministro de Economía de Duhalde, se mantuvo en el cargo tras la asunción de Kirchner y de nuevo es el piloto de las negociaciones del lado argentino, con la misma posición de no sacar un centavo de la billetera sin tener en el bolsillo un acuerdo asegurado.

Pero los cumplidos y las manifestaciones diplomáticas de aquella visita dejaron paso ahora a la habitual dureza que reina en las tratativas de los puntos concretos.

Otros puntos sensibles de la negociación son el reclamo del FMI de que Argentina renegocie los contratos con las empresas extranjeras que controlan los servicios públicos privatizados.

Los salarios en Argentina están virtualmente congelados en moneda local desde hace casi tres lustros -con una devaluación de 65% desde enero del año pasado- y los problemas de empleo afectan a 5,5 millones de personas, en tanto que 20 de los 36 millones de argentinos viven en la pobreza.


(AFP)

Seguí leyendo