ver más

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció ayer que el Banco Central (BCRA) aprobará una nueva medida que exigirá a más de treinta entidades financieras prestar parte de su cartera en pesos para la producción de bienes y servicios e inversión.

En un contexto en el que la economía doméstica se enfrenta a una abrupta desaceleración (ya son varios los diagnósticos que sentencian una recesión), la idea oficial es apuntalar el nivel de actividad económica a través del préstamo bancario.

La iniciativa oficial alcanza a bancos provinciales y de clasificación A, que deberán destinar el 5% de sus depósitos privados para otorgar créditos a todo el espectro empresarial. El 50% de este monto deberá dirigirse a pequeñas y medianas empresas (Pymes) y la otra mitad, a grandes compañías.

El BCRA les va a imponer las condiciones con las que tienen que lanzar los préstamos para la producción, adelantó la jefa de Estado. Y se descargó fuerte contra los bancos: "Ponen las condiciones que ponen y las tasas que ponen para que no les venga a pedir nadie".

Detalló que el costo que deberán enfrentar las entidades “será establecido en un máximo de la (tasa de referencia) Badlar promedio del mes de junio del 2012 que fue 9,9% para los bancos públicos y 11,9% para los privados más 400 puntos básicos y un plazo mínimo de tres años por lo menos. En total hace una tasa del 15% anual.

El punto controversial es que las entidades deberán afrontar un costo poco atractivo para el corazón de su negocio, debido a que tendrán que ofrecer préstamos a una tasa bastante inferior a la de la inflación, por ejemplo, "calculada por privados en un 25% anual" y ya no contarán con la ayuda de organismos públicos, como las créditos del Bicentenario, sustentados por el propio BCRA a una tasa fija del 9,9%.

En el Central aclararon que esta última línea igual seguirá vigente. Por otra parte, el costo del fondeo en el sistema desde el mes pasado comenzó a encarecerse. En rigor, la Badlar ya se ubica por encima del 13%, mientras que hace apenas dos semanas estaba en torno al 10%.

En este sentido es que en el sector leen también la iniciativa como una manera de ponerle un techo a las tasas activas. El interés que cobran los bancos en líneas como adelantos en cuenta corriente, por ejemplo, supera el 21% anual. Y para documentos a sola firma rondan el 18%. Sólo para líneas de cortísimo plazo, dirigidas a las empresas más grandes, la tasa se ubica cerca del 12,5% anual.

Hoy el índice Merval de la bolsa de Buenos Aires abrió con una baja de casi 3% por ese anuncio del gobierno.
Seguí leyendo