La prensa británica dijo que se apostaron unas 300.000 libras (546.000 dólares) de que Berlocq, 89 en el escalafón mundial, perdería con Bloomfield, ranqueado 170 lugares más abajo del argentino. Horas después, Bloomfield ganó 6-1, 6-2, 6-2.
La prensa británica dijo que se apostaron unas 300.000 libras (546.000 dólares) de que Berlocq, 89 en el escalafón mundial, perdería con Bloomfield, ranqueado 170 lugares más abajo del argentino. Horas después, Bloomfield ganó 6-1, 6-2, 6-2.
"La regla en los Grand Slam es que los jugadores no pueden apostar", añadió. "Recibimos información y no hacemos declaraciones, salvo que un jugador esté en falta".
Betfair dijo que alertó a la Federación Internacional de Tenis y a la Lawn Tennis Association británica sobre las apuestas.
"No haremos declaraciones sobre la información que recibimos a menos que haya algo que informar", dijo. "Tal vez alguien tenía buenos motivos para apostar".
Berlocq, de la misma edad, que ha conocido mayores éxitos en tierra batida que en el césped, jugaba su primer Wimbledon. Dijo a la prensa después del partido que no se había recuperado totalmente de una lesión en el pie que sufrió en Roland Garros, donde Ivan Ljubicic lo eliminó en la primera ronda.
Preguntado si se tenía suficiente confianza como para apostar en sí mismo, respondió: "Decididamente no. No soy esa clase de persona. He apostado pocas veces en mi vida. No sé jugar al póquer".
(AFP)